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lunes, 5 de octubre de 2009

¿Obsesivos y compulsivos por culpa de una infección de garganta?

  • Varios trabajos han relacionado la infección por estreptococo con el trastorno obsesivo
  • En España, el primer caso documentado fue una niña de cinco años de Navarra
  • Un estudio niega que estos trastornos neuropsiquiátricos estén asociados a la bacteria
Un niño juega con un osito de peluche (Foto: EFE | Ed Oudenaarden)

Un niño juega con un osito de peluche (Foto: EFE | Ed Oudenaarden)

MADRID.- PANDAS. Por este término se conocen los trastornos neuropsiquiátricos infantiles asociados a la infección por estreptococo B-hemolítico. En otras palabras, que las infecciones de garganta pueden ocasionar un subtipo de trastornos obsesivo-compulsivos (TOC) y de tics en los más pequeños.

La hipótesis PANDAS ha sido y sigue siendo controvertida. La comunidad científica 'colecciona' varios estudios epidemiológicos sobre esta asociación, pero tan sólo existe un trabajo con un grupo control, que fue realizado en niños de entre cuatro y 13 años. En él se 'encontró' que los pacientes diagnosticados de TOC o de tics tenían el doble de posibilidades de haber sufrido una infección por estreptococo los tres meses previos al dictamen psiquiátrico.

Ahora, un nuevo estudio viene a 'echar más leña' a la polémica y a la confusión al afirmar que "la infección por estreptococo no parece causar o exacerbar los TOC o el síndrome de Tourette (tics)", tal y como recoge la versión online de 'Neurology'.

En nuestro país, 'Anales del Sistema Sanitario de Navarra' recoge en un artículo el caso de una paciente de cinco años que, "según la bibliografía consultada, es el primer caso de PANDAS identificado en Navarra y también el primero descrito en la literatura española. Además, se observa por vez primera la asociación entre la infección y la amigdalectomía [extirpación de amígdalas]. Queremos destacar que a pesar de que se haya descrito el caso de dos gemelos, uno con un cuadro de TOC y otro con un trastorno de tics, que mejoraron tras someterse a la intervención, en el de la paciente ha sido precisamente la cirugía la desencadenante del cuadro", documenta en el trabajo el equipo de científicos de la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica del Hospital de Navarra y del Centro de Salud de Tudela.

Otros factores demográficos

Anette Scharg, del Departamento de Neurociencias Clínicas del Instituto de Neurología de la Universidad de Londres (Reino Unido), es la directora de la nueva investigación en la que han participado 225 pacientes de entre dos y 25 años [129 diagnosticadas de TOC y 126 de tics] que fueron comparados con 4. 519 personas sanas de edades similares un [grupo control].

"Valoramos si los pacientes habían estado expuestos a una posible infección por estreptococo los dos años previos a tener los primeros tics o síntomas obsesivo compulsivos. Pero, además, también si el contagio se había producido en los cinco años anteriores al diagnóstico", comunican los autores.

Reconocen, también, que 'rastrearon' la posible influencia de factores sociodemográficos en el desarrollo del TOC o de los tics. Los datos revelan que en el grupo de pacientes obsesivo compulsivos, un 15% había estado posiblemente expuesto a la infección por estreptococo en los dos años previos al diagnóstico. Un porcentaje similar al del grupo control. Entre los afectados por tics, un 10% pudo haber contraído la bacteria. De nuevo, el número de afectados por la infección mentalmente sanos fue el mismo.

Como consecuencia, los autores defienden "que las personas con TOC o tics no tienen más posibilidades de haber tenido una infección de garganta ni en los dos ni en los cinco años previos al diagnóstico que aquéllas sin trastornos neuropsiquiátricos".

Asumen, no obstante, que su trabajo tiene ciertas limitaciones como es el hecho de "que la posible infección no haya podido confirmarse con pruebas de laboratorio. Sin embargo, un estudio realizado con este test en una muestra larga de pacientes sería muy costoso", argumentan los autores cuyo trabajo ha estado financiado, precisamente, por la Asociación Síndrome de Tourette británica.

Para Inmaculada Escamilla, del Departamento de Psiquiatría de la Clínica Universitaria de Navarra, en Madrid, y especialista en TOC, "el diagnóstico de un PANDAS no es fácil en la práctica clínica. Los pacientes no recuerdan la infección si no se ha producido en las dos o tres últimas semanas y la detección de la bacteria en exudado faríngeo en muchos casos, cuando se sospecha la existencia de algún tipo de estos síndromes, es ya negativa y el otro marcador de laboratorio utilizado (ASLO) es bastante inespecífico".

Todavía se mantienen "múltiples dudas acerca de la etiopatogenia de estos síndromes y, en cualquier, caso no existe todavía evidencia científica que sustente el empleo del tratamiento con antibióticos a largo plazo o con inmunoterapia para prevenir recidivas de TOC. Su tratamiento hoy, y el de los tics, aún de los que se consideran PANDAS, sigue siendo el estándar", documenta la doctora Escamilla.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La neuroimagen vincula el TOC a circuitos neuronales alterados


José Manuel Menchón, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge, ha detallado en la VIII Reunión anual de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría las ventajas de la estimulación cerebral profunda frente a la psicocirugía en el TOC.


Juan Larracoetxea. Bilbao. - Martes, 29 de Septiembre de 2009 - Actualizado a las 00:00h.

llave conceptual:
1. Las dos estrategias más usadas, en muchos casos combinadas, son la terapia psicofarmacológica y la psicoterapia cognitivo-conductual

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una enfermedad que afecta al 1-3 por ciento de la población, "porcentaje que oscila, dado que puede manifestarse en un rango muy amplio de intensidad", según ha dicho José Manuel Menchón, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge. Ante una prevalencia tan significativa, el experto ha detallado en la VIII Reunión anual de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, "los últimos avances en factores que explican los mecanismos y las causas relacionados con el TOC".

En concreto, se ha detenido en el uso de las técnicas de neuroimagen, "mediante las cuales se han mostrado hallazgos que apoyan las teorías que sugieren la probable alteración de determinados circuitos neuronales en la patología". Estos hallazgos indican que en tales circuitos hay una hiperactividad funcional, "por lo que se considera que la modulación de la actividad de estos circuitos debería tener un efecto sobre la sintomatología obsesiva".

Reversibilidad
Según ha explicado, "desde hace unos diez años se empezó a estudiar el efecto de utilizar la estimulación cerebral profunda como una técnica para el tratamiento del TOC", una técnica que ya se ha mostrado eficaz en el abordaje de casos graves de Parkinson.

La principal ventaja de esta técnica respecto a la psicocirugía convencional es la "reversibilidad, a diferencia de las lesiones quirúrgicas". Además, según diversos estudios realizados en los últimos años, "la estimulación cerebral profunda propicia mejorías significativas en un 60 por ciento de los casos, lo cual le ha conducido a su aprobación como técnica para el tratamiento del TOC refractario tanto en Estados Unidos como en Europa".Aunque estas técnicas neuroquirúgicas se aplican en muy pocos pacientes, "abren nuevas perspectivas en el tratamiento de los trastornos mentales".

El TOC es un trastorno de ansiedad en el que las personas que lo padecen tienen pensamientos, temores o preocupaciones que provocan gran ansiedad, y originan conductas repetitivas para disminuir esta sensación. Estos pensamientos perturbadores tienen tres características: son repetitivos, generan mucha ansiedad y la propia persona afectada reconoce que son exagerados y absurdos.

Algunos de los síntomas más comunes del trastorno obsesivo-compulsivo, aunque cada persona pueda experimentarlo de una forma diferente, son: preocupación exagerada por la suciedad, los gérmenes o la contaminación, dudas reiteradas (por ejemplo, si la puerta está cerrada), y preocupación por el orden, la simetría o la exactitud.

Psicoterapia
Para el tratamiento de este trastorno, las dos estrategias más utilizadas (en muchos casos de forma combinada) "son el tratamiento psicofarmacológico (con antidepresivos del tipo de inhibidores de la recaptación de serotonina) y la psicoterapia de tipo cognitivo-conductual", ha apuntado Menchón.

La respuesta a estos tratamientos es variada y, si bien un porcentaje de alrededor del 50-70 por ciento "presentará una mejoría significativa con estos tratamientos, un pequeño porcentaje, alrededor del 5, seguirá un curso evolutivo desfavorable, sin mejoría". En algunos casos la sintomatología puede ser muy grave.