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viernes, 18 de diciembre de 2009

Detectan Huellas de Enfermedad Cardiaca en Momias Egipcias

Foto: Dr. Michael Miyamoto / UC San DiegoUn estudio ha desvelado el endurecimiento de las arterias en momias egipcias, algunas con hasta 3.500 años de antigüedad, lo cual sugiere que los factores que causan los ataques al corazón y los derrames cerebrales no son modernos; también afectaron a los pueblos antiguos.

La aterosclerosis es omnipresente entre las personas de la actualidad y, a pesar de diferencias en los estilos de vida antiguo y moderno, el equipo del cardiólogo Gregory Thomas de la Universidad de California en Irvine ha comprobado que era bastante común en los antiguos egipcios con un estatus socioeconómico alto que vivieron tres milenios atrás.

Lo descubierto sugiere que quizás tengamos que mirar más allá de los factores de riesgo modernos para entender completamente esta enfermedad.
homas y un equipo de cardiólogos estadounidenses y egipcios, ayudados por expertos en egiptología y preservación, seleccionaron 20 momias del Museo de Antigüedades Egipcias y las escanearon con un escáner de tomografía computerizada.

A las momias se les escaneó todo el cuerpo, con especial atención al sistema cardiovascular. Los investigadores encontraron que 9 de las 16 momias que tenían corazones o arterias identificables, que fueron dejados en sus cuerpos después del proceso de momificación, tenían calcificación claramente visible en la pared arterial o en el trazado por el que habría discurrido la arteria de estar presente. Algunas momias tenían calcificación en hasta 6 arterias diferentes.

Mediante análisis del esqueleto, el equipo de expertos en egiptología y preservación pudo estimar la edad de la muerte de todas las momias. De las 8 momias que habían muerto con más de 45 años de edad, 7 tenían calcificación y por tanto aterosclerosis, mientras que sólo 2 de las 8 que murieron con menor edad tenían calcificación. Se observó calcificación vascular tanto en momias masculinas como en femeninas.

Información adicional en:



jueves, 8 de octubre de 2009

Secretos Bioquímicos del Paso Evolutivo de 3 a 4 Cámaras en el Corazón
7 de Octubre de 2009. Foto: Zina Deretsky, National Science Foundation/Benoit Brueau, the Gladstone Institute of Cardiovascular DiseaseSe ha descubierto el primer vínculo genético en la evolución del corazón desde tres a cuatro cámaras, esclareciendo parte del enigma de cómo las aves y los mamíferos se convirtieron en seres de sangre caliente.
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Las ranas tienen un corazón de tres cámaras, el cual consta de dos aurículas y un ventrículo. A medida que el lado derecho del corazón de la rana recibe sangre desoxigenada proveniente del cuerpo, y el lado izquierdo recibe sangre oxigenada proveniente de los pulmones, los dos flujos de sangre se juntan en el ventrículo, enviando hacia el resto del cuerpo de la rana una mezcla que no está completamente oxigenada.

Las tortugas representan una curiosa transición. Todavía tienen tres cámaras, pero en el ventrículo se comienza a formar una pared. Este cambio aporta al cuerpo de la tortuga sangre que es ligeramente más rica en oxígeno que la de la rana.

Sin embargo, las aves y los mamíferos tienen un ventrículo con una pared ya completada; es decir, que tienen un corazón de cuatro cámaras en vez de tres. Esta configuración de cuatro cámaras asegura la separación de la circulación a baja presión hacia los pulmones y el bombeo a alta presión hacia el resto del cuerpo.
Como animales de sangre caliente, nosotros usamos gran cantidad de energía y por tanto necesitamos un buen suministro de oxígeno para nuestras actividades. Gracias a nuestro corazón de cuatro cámaras, tenemos una ventaja evolutiva: Somos capaces de desplazarnos, cazar y ocultarnos en una noche fría e incluso en un invierno helado.

Pero no todos los humanos son tan afortunados de tener un corazón de cuatro cámaras intacto. Las enfermedades cardíacas congénitas representan entre el uno y el dos por ciento de los casos de defectos de nacimiento, debiéndose un gran parte de ellas a alteraciones de la pared ventricular. Esta anomalía con frecuencia es corregible quirúrgicamente.

Benoit Bruneau del Instituto Gladstone de Enfermedades Cardiovasculares estudia la vertiente molecular de la cuestión. En particular, centra su interés en el factor de transcripción Tbx5 en fases tempranas del desarrollo embrionario.

Scott Gilbert del Swarthmore College y Juli Wade de la Universidad Estatal de Michigan estudian la biología del desarrollo evolutivo, de las tortugas y los lagartos respectivamente.

Cuando Bruneau se unió al equipo, fue capaz de examinar un amplio espectro evolutivo de animales. Ha descubierto que en los de sangre fría, el Tbx5 está expresado uniformemente a lo largo de toda la pared en formación del corazón. En contraste, los embriones de sangre caliente muestran la proteína claramente restringida al lado izquierdo del ventrículo. Esta restricción es la que permite la separación entre los ventrículos derecho e izquierdo.

Información adicional en:



miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Extraña Ausencia de Dolencias Cardiacas en una Tribu Amazónica

9 de Septiembre de 2009. Foto: Roger SniderLos infartos y los derrames cerebrales, la causa principal de muerte en Estados Unidos y otros países desarrollados, pueden haber sido muy poco frecuentes para la mayoría de los seres humanos a lo largo de la historia, según plantea un nuevo estudio efectuado entre los miembros de una tribu amazónica muy aislada.

La investigadora Eileen Crimmins, de la Escuela de Gerontología en la Universidad de California en Davis, Michael Gurven, de la Universidad de California en Santa Bárbara, y un equipo internacional de científicos, estudiaron una tribu amazónica en Bolivia, conocida como los tsimane. Midieron varios indicadores de riesgo de enfermedades cardiacas como la hipertensión arterial, la obesidad, los rasgos inadecuados de la dieta, y el hábito de fumar. (Los tsimane siembran y cultivan su propio tabaco.)

Se escogió a esta tribu porque sus miembros aún conservan un estilo de vida arcaico: subsisten de la caza, la pesca y la horticultura. Además, viven en grandes grupos familiares y sin mucho acceso a los servicios modernos. Existen tribus con estilos de vida similares, pero por regla general cuentan con una población demasiado pequeña. En cambio, la población tsimane es lo bastante grande, unos 9.000 individuos, y en ella se pudo examinar para el estudio a casi todos los adultos mayores de 40 años.

Con un acceso limitado a los servicios médicos, la mitad de las muertes entre los tsimane se deben a enfermedades infecciosas o a parásitos. Los investigadores descubrieron que unos dos tercios de la población tsimane tienen lombrices intestinales.

Los autores del estudio examinaron muchas poblaciones, tanto de países en vías de desarrollo como de naciones industrializadas, en entornos rurales y urbanos, pero no encontraron ninguna que viviera en esas condiciones de aislamiento e infección de los tsimane.

La inflamación crónica, que puede llevar a complicaciones de las arterias, es muy común entre los tsimane. Y también presentan valores altos de un marcador de problemas cardiacos. Sin embargo, a pesar de estos factores de riesgo de infarto, los investigadores constataron que en los tsimane esos altos niveles del marcador citado no están relacionados con un mayor riesgo de enfermedades arteriales periféricas.

De hecho, este tipo de enfermedades aumenta con la edad en cada población investigada excepto en los tsimane. Entre los miembros de esta tribu, ni un solo adulto mostró evidencias de enfermedades arteriales periféricas.

Los datos sobre los tsimane indican que la inflamación por sí sola no tiene por qué ser destructiva en cuanto a su efecto a largo plazo en la salud. Sin embargo, este carácter inocuo de la inflamación parece darse sólo en el contexto de un estilo activo de vida, una dieta sin apenas grasa y, posiblemente, aunque esto ya resulta más controvertido, un historial de parasitismo.

Los investigadores destacan que los tsimane pueden tener una expresión genética distinta en comparación con las personas de los países desarrollados.

Los investigadores han observado en los tsimane niveles bajos de incidencia de aterosclerosis y dolencias cardiovasculares asociadas, lo cual hace pensar que las enfermedades de esta clase, hoy ubicuas en casi toda la humanidad, fueron extremadamente infrecuentes en la antigüedad.

Información adicional en: