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miércoles, 28 de abril de 2010

La Estructura Osea, Tan Importante Como la Piel en la Apariencia Joven de Una Cara

28 de Abril de 2010. Foto: U. RochesterLos tratamientos de estiramiento facial (lifting) y otros procedimientos para reducir las arrugas son solicitados desde hace tiempo por la gente que quiere amortiguar las señales del envejecimiento, pero una nueva investigación sugiere que para restablecer una apariencia juvenil se necesita más que estirar la piel flácida.
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El estudio, realizado por doctores en el Centro Médico de la Universidad de Rochester, indica que a medida que la gente envejece, se producen cambios significativos en los huesos del rostro, en particular en el hueso de la mandíbula, que contribuyen a la aparición de rasgos faciales comúnmente asociados a la vejez.

El nuevo estudio sugiere que el futuro enfoque para los tratamientos de rejuvenecimiento facial podría basarse en la premisa de restaurar primero la estructura subyacente y luego aplicar procedimientos para estirar la piel.
Revisando una colección de 120 escaneos faciales mediante tomografía computerizada, los cirujanos plásticos midieron los cambios producidos en los huesos de la cara con el transcurso del tiempo. Estos escaneos fueron divididos en tres grupos con 20 hombres y 20 mujeres en cada uno: un grupo de personas jóvenes, otro de gente de mediana edad, y el tercero con sujetos de 65 ó más años de edad.

Los investigadores usaron un programa informático para medir en cada escaneo la longitud, ancho, y ángulo del hueso de la mandíbula, y comparar los resultados de cada grupo. El uso de tomografía computerizada en este estudio permitió obtener una reconstrucción tridimensional y mediciones más precisas.

El ángulo de la mandíbula se incrementa marcadamente con la edad, lo cual provoca una pérdida de la definición del borde inferior de la cara, según los resultados del estudio. En las comparaciones entre los grupos, se aprecia que la longitud de la mandíbula se hace significativamente menor al pasar de la juventud a la edad mediana, mientras que el descenso en la altura de la mandíbula al pasar de la edad mediana a la ancianidad es notable.

"La mandíbula es la base de la parte inferior de la cara, y los cambios en ella afectan a la estética de la cara", subraya el Dr. Howard N. Langstein, profesor y jefe de Cirugía Reconstructiva y Plástica en el Centro Médico de la Universidad de Rochester.

Esta pérdida de volumen óseo puede contribuir a que la piel del rostro se vuelva flácida, entre otros efectos que conducen a la aparición de rasgos faciales típicos de la vejez.

Información adicional en:

lunes, 1 de marzo de 2010

Resveratrol, ¿un Elixir de la Juventud?


Las afirmaciones sobre el resveratrol realizadas en revistas, en televisión y en internet son llamativas. Por ejemplo, "Investigadores de Harvard dicen que el resveratrol es el Santo Grial de la investigación sobre el envejecimiento". También son citadas a menudo investigaciones realizadas por otras instituciones prestigiosas tales como la Universidad Johns Hopkins, el Instituto Salk, y la Universidad de California, para respaldar la noción de que el resveratrol es casi un elixir de la juventud. Pero el tema es más complejo de lo que parece, y está envuelto en fuertes polémicas.

Es verdad que muchos eminentes científicos están interesados en el resveratrol, y también que algunos hallazgos han sido muy prometedores.

Por ejemplo, David Sinclair, profesor de la Universidad de Harvard y especialista de fama mundial en el campo del antienvejecimiento, trabaja desde hace algunos años en la búsqueda de genes y fármacos que algún día retrasen con eficacia el proceso del envejecimiento. Y ha contribuido a popularizar esa idea de que el resveratrol tiene propiedades antienvejecimiento muy importantes. Sus estudios han demostrado que la molécula activa ciertas vías genéticas, o "genes reguladores" existentes en toda forma de vida, protegiendo a los organismos de un modo que los hace más sanos y que, probablemente, les prolonga la vida.

"Esas vías son como guardianes de nuestras células, conservándolas saludables y vivas durante más tiempo", declaró tiempo atrás Sinclair. "Creemos que, utilizando fármacos dirigidos a esos genes, podemos obtener amplios efectos, no sólo para una enfermedad a la vez, sino para muchas. Imagine una píldora contra la diabetes que también retrase el cáncer, la enfermedad cardiaca e incluso las cataratas".

La investigación de Sinclair ha demostrado un incremento del 30 por ciento en la duración media de la vida de ratones y células de levadura, y un 59 por ciento de incremento en cierto tipo de pez de vida corta. En humanos, él cree que un 30 por ciento de incremento en la duración de la vida no es inconcebible.