viernes, 24 de julio de 2009

Los Efectos Causados Por Vuelos del Transbordador Espacial Explican el Misterio de Tunguska


24 de Julio de 2009.

Foto: M.J. Taylor y C.D. Burton/Utah State UniversitySegún una nueva investigación, la misteriosa explosión de 1908 en Tunguska, que arrasó 2.150 kilómetros cuadrados de bosque siberiano, fue provocada, casi con toda seguridad, por un cometa que penetró en la atmósfera terrestre. La conclusión está respaldada por una fuente difícilmente imaginable: el penacho de humo de los transbordadores espaciales de la NASA en lanzamientos de un siglo después.
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La investigación vincula las dos clases de eventos debido a lo que sucedió un día después de cada uno de ellos: Nubes brillantes, visibles de noche, llamadas noctilucentes, que están compuestas por partículas de hielo y que sólo se forman a altitudes muy elevadas y a temperaturas extremadamente frías.

Michael Kelley, de la Universidad Cornell, ha dirigido el equipo de investigación.

Los investigadores sostienen que la gran cantidad de vapor de agua arrojado a la atmósfera por el núcleo rico en hielo del cometa quedó atrapada en remolinos de mucha energía por un proceso llamado turbulencia bidimensional, que explica por qué las nubes noctilucentes se formaron un día después a varios miles de kilómetros de distancia.

Las nubes noctilucentes son las más altas de la Tierra, y se forman de manera natural en la mesosfera a cerca de 88 kilómetros por encima de las regiones polares durante los meses de verano, cuando la mesosfera tiene una temperatura de alrededor de 117 grados centígrados bajo cero.


Según los investigadores, el penacho de gases del transbordador espacial en el vuelo analizado, se asemejó al vapor de agua del cometa. Un solo vuelo de un transbordador espacial inyecta 300 toneladas de vapor de agua a la termosfera de la Tierra, y se ha descubierto que las partículas viajan hacia las regiones ártica y antártica, donde forman las nubes después de asentarse en la mesosfera. La termosfera es la capa de la atmósfera que está encima de la mesosfera.

Kelley y sus colaboradores observaron el fenómeno de las nubes noctilucentes días después de un lanzamiento del transbordador espacial Endeavour. También han sido observadas formaciones de nubes similares después de lanzamientos en 1997 y 2003.

Después de la explosión de 1908, conocida como el Fenómeno Tunguska, los cielos nocturnos resplandecieron durante varios días por toda Europa, particularmente en Gran Bretaña, a más de 4.800 kilómetros de distancia. Kelley se sintió intrigado por los relatos históricos de testigos acerca de los efectos que se manifestaron tras la explosión de Tunguska, y llegó a la conclusión de que los cielos brillantes tuvieron que ser el resultado de nubes noctilucentes. El cometa debió haber comenzado a desintegrarse a casi la misma altitud que alcanza el penacho de humo del transbordador espacial en su lanzamiento. En ambos casos, se inyectó vapor de agua en la atmósfera.

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