miércoles, 30 de septiembre de 2009

193 muestras para trazar la ruta intercontinental del ADN humano

Curioso: con menos de un par de cientos de muestras de ADN tomadas a voluntarios residentes en el barrio de Astoria, en Nueva York, ha sido posible dibujar un mapa que recoge las principales rutas seguidas por los antepasados que poblaron los continentes desde África hace 200.000 años.

La única ruta ausente corresponde al linaje más antiguo, la que separó a un grupo de pobladores del sur de África del resto de humanos modernos, hace más de 100.000 años.

Más en De África a Astoria, pasando por todas partes, en National Geographic en Español.

Las trayectorias de las bifurcaciones a través de la prehistoria –y las ramificaciones del árbol genealógico humano– se revelan en las mutaciones del ADN de 193 voluntarios muestreados en Astoria, Queens. (NGM Maps)

Astoria, el barrio de Queens, Nueva York, es una de las comunidades con mayor diversidad étnica de la Tierra. En el Festival Callejero de la 30ª Avenida, en julio de 2008, gente de todo tipo de culturas y complexiones se mezclaba entre los puestos que ofrecían amuletos tailandeses y suéteres de Perú, maíz mexicano y zeppole italianas. Era un día caluroso y el ambiente era alegremente multicultural. A través del gentío caminaba un hombre alto y rubio, cuya piel pálida enrojecía con rapidez. Ocasionalmente se detenía para hablar con personas, y si las veía solícitas, les preguntaba si podían donarle unas cuantas células del interior de sus mejillas.

Durante los últimos cuatro años, Spencer Wells y sus colegas, con National Geographic y el Proyecto Genográfico de IBM, han estado viajando por todo el planeta recolectando ADN en hisopos con mustras de saliva y sangre de centenares de grupos autóctonos. 
Al comparar su ADN, el proyecto ha vuelto a trazar 
la historia antigua de las migraciones humanas, desde que nuestra especie se originó en África hace unos 200 000 años.

El Proyecto Genográfico se centra en el cromosoma Y en varones, el cual se transmite intacto de padre a hijo, y en el ADN mitocondrial (mtDNA), que la madre pasa a su progenie. Durante generaciones, pequeñas e inofensivas mutaciones se acumulan en estas dos partes del ADN; para Wells y otros científicos, estos marcadores genéticos constituyen un libro de historia. Conforme las poblaciones humanas antiguas emigraron fuera de África, separándose entre sí y penetrando en territorios nuevos, acumularon distintos patrones de marcadores que reflejan esa historia. Cada individuo en la actualidad conserva un patrón semejante.

En siglos recientes, estos recorridos prehistóricos se han vuelto a conectar en Nueva York y otros albergues de inmigrantes. “Desde el inicio del proyecto –dice Wells–, me he estado preguntando si sería posible recopilar muestras de todos los principales linajes de la Tierra en una sola calle”. En la 30ª Avenida casi lo consiguió: resultó que los 193 voluntarios eran portadores de indicadores genéticos de virtualmente todas las migraciones que poblaron los continentes. El único linaje faltante fue el más antiguo, el cual fue hallado por los científicos genográficos en cazadores-recolectores de Khoisan, en el sur de África; sus ancestros se separaron por primera vez de otros humanos modernos hace más de 100 000 años.

El ADN de grupos pequeños relativamente sin mezclar, como el de Khoisan, conserva todavía claros signos de sus historias poblacionales únicas. En sitios como Queens, donde gente de todo el mundo ha estado intercambiando ADN por generaciones, tales historias se están perdiendo; un cromosoma Y, dice, no refleja el conjunto completo de ancestros de su dueño, por no mencionar el de su grupo poblacional. Si por lo general el Proyecto Genográfico rastrea poblaciones que hasta ahora han evadido los crisoles culturales, esto se debe precisamente a que estos presentan una nutrida confusión de genes.

“Todo el mundo habla de Astoria como si fuera griega –dice George Delis, representante de la comunidad retirado y él mismo inmigrante griego–. Bueno, pues no es griega. Es todo”. —Jamie Shreeve

Dentro -literalmente- de la cabeza de Bill Moorier

Dentro de la cabeza de Bill Moorier
Inside Bill Moorier's head

Hace unos días a Bill Moorier su médico le mandó hacerse una resonancia para descartar un par de patologías, y con los datos obtenidos de la prueba se montó esta página en la que se puede ver el interior de una cabeza humana sana (afortunadamente para Bill).

La visualización se controla con las barras horizontales y verticales que se ven abajo a la derecha.

En A Tour of My Brain, que fue de donde sacó la idea Bill, se pueden ver varias imágenes de otra resonancia que se hizo Dustin Curtis en 2006 con una serie de descripciones de las distintas cosas que hay dentro de nuestras cabezas y lo que sabemos o suponemos que hacen.

(Vía ">Boing Boing).

El ojo artificial, un poco más cerca

Varios proyectos de investigación podrían devolver la vista a ciertos casos de pacientes ciegos o con problemas de visión. No será algo aplicable en todos los casos, ni tampoco algo disponible inmediatamente, pero son avances técnicamente interesantes y esperanzadores.

Uno de ellos, que se está desarrollando en el MIT, consiste en colocar un microchip en una prótesis ocular. El chip va conectado directamente a los nervios ópticos y se complementa con un par de gafas en las que hay instalada una pequeña cámara. Las gafas además disponen de unas pequeñas bobinas que transmiten energía eléctrica y datos de lo captado por la cámara al chip implantado en el ojo.

Según los investigadores, podría empezar a probarse a lo largo de los próximo tres años, y su objetivo es que esté disponible en unos diez años.

El artículo Microchip in the Eye Seeks to Restore Vision menciona además otras investigaciones similares que se están llevabdo a cabo actualmente.

La Intuición


El psicólogo y premio Nobel de Economía Daniel Kahneman habla sobre la intuición.




La neuroimagen vincula el TOC a circuitos neuronales alterados


José Manuel Menchón, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge, ha detallado en la VIII Reunión anual de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría las ventajas de la estimulación cerebral profunda frente a la psicocirugía en el TOC.


Juan Larracoetxea. Bilbao. - Martes, 29 de Septiembre de 2009 - Actualizado a las 00:00h.

llave conceptual:
1. Las dos estrategias más usadas, en muchos casos combinadas, son la terapia psicofarmacológica y la psicoterapia cognitivo-conductual

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una enfermedad que afecta al 1-3 por ciento de la población, "porcentaje que oscila, dado que puede manifestarse en un rango muy amplio de intensidad", según ha dicho José Manuel Menchón, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge. Ante una prevalencia tan significativa, el experto ha detallado en la VIII Reunión anual de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, "los últimos avances en factores que explican los mecanismos y las causas relacionados con el TOC".

En concreto, se ha detenido en el uso de las técnicas de neuroimagen, "mediante las cuales se han mostrado hallazgos que apoyan las teorías que sugieren la probable alteración de determinados circuitos neuronales en la patología". Estos hallazgos indican que en tales circuitos hay una hiperactividad funcional, "por lo que se considera que la modulación de la actividad de estos circuitos debería tener un efecto sobre la sintomatología obsesiva".

Reversibilidad
Según ha explicado, "desde hace unos diez años se empezó a estudiar el efecto de utilizar la estimulación cerebral profunda como una técnica para el tratamiento del TOC", una técnica que ya se ha mostrado eficaz en el abordaje de casos graves de Parkinson.

La principal ventaja de esta técnica respecto a la psicocirugía convencional es la "reversibilidad, a diferencia de las lesiones quirúrgicas". Además, según diversos estudios realizados en los últimos años, "la estimulación cerebral profunda propicia mejorías significativas en un 60 por ciento de los casos, lo cual le ha conducido a su aprobación como técnica para el tratamiento del TOC refractario tanto en Estados Unidos como en Europa".Aunque estas técnicas neuroquirúgicas se aplican en muy pocos pacientes, "abren nuevas perspectivas en el tratamiento de los trastornos mentales".

El TOC es un trastorno de ansiedad en el que las personas que lo padecen tienen pensamientos, temores o preocupaciones que provocan gran ansiedad, y originan conductas repetitivas para disminuir esta sensación. Estos pensamientos perturbadores tienen tres características: son repetitivos, generan mucha ansiedad y la propia persona afectada reconoce que son exagerados y absurdos.

Algunos de los síntomas más comunes del trastorno obsesivo-compulsivo, aunque cada persona pueda experimentarlo de una forma diferente, son: preocupación exagerada por la suciedad, los gérmenes o la contaminación, dudas reiteradas (por ejemplo, si la puerta está cerrada), y preocupación por el orden, la simetría o la exactitud.

Psicoterapia
Para el tratamiento de este trastorno, las dos estrategias más utilizadas (en muchos casos de forma combinada) "son el tratamiento psicofarmacológico (con antidepresivos del tipo de inhibidores de la recaptación de serotonina) y la psicoterapia de tipo cognitivo-conductual", ha apuntado Menchón.

La respuesta a estos tratamientos es variada y, si bien un porcentaje de alrededor del 50-70 por ciento "presentará una mejoría significativa con estos tratamientos, un pequeño porcentaje, alrededor del 5, seguirá un curso evolutivo desfavorable, sin mejoría". En algunos casos la sintomatología puede ser muy grave.

El aislamiento social empeora el cáncer



Un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, ha demostrado mediante un estudio con ratones publicado en Cancer Prevention Research que un entorno social negativo estimula el crecimiento de los tumores.



El trabajo muestra, por primera vez, cómo el contexto social altera genéticamente las glándulas mamarias de los ratones, provocando la aparición de tumores. "Este descubrimiento prueba que los factores sociales que nos rodean y nuestra respuesta hacia ellos influyen no sólo en el cerebro, sino también en la genética", indica Suzanne Conzen, autora del estudio.

"Con esto se podría asociar la susceptibilidad humana a enfermedades crónicas como la obesidad, diabetes o hipertensión", continúa Conzen.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron ratones genéticamente predispuestos a desarrollar cáncer de mama, y los separaron en dos entornos. Uno formado por pequeños grupos de animales y otro en el que permanecían aislados. Después de un tiempo, los ratones aislados experimentaron un mayor crecimiento de sus tumores además de la aparición de episodios de estrés.

"Apreciamos bastantes diferencias en el aumento de los tumores mamarios de los ratones y un comportamiento relacionado con los niveles hormonales", comenta Conzen. "Y encontramos también cambios metabólicos que empeoraban el cáncer en los animales aislados", continúa.

"Gracias a estos resultados podremos identificar las alteraciones específicas que se producen en un determinado contexto social, ayudándonos a desarrollar nuevas estrategias para prevenir el cáncer", concluye.

Aumenta el número de mujeres que optan por la mastectomía profiláctica tras el diagnóstico de cáncer


EL MÉDICO INTERACTIVO
ESPAÑA
Aumenta el número de mujeres que optan por la mastectomía profiláctica tras el diagnóstico de cáncer
Redacción

El estudio también descubrió que a pesar de la extensa cobertura mediática sobre las mujeres que eligen extirparse ambas mamas debido a los antecedentes familiares de cáncer, la tasa de este tipo de cirugías es relativamente baja y ha cambiado poco en la pasada década



Madrid (30-9-09).- El número de mujeres que optan por la cirugía para eliminar la mama sana tras un diagnóstico de cáncer en un seno está creciendo, a pesar de la falta de evidencias de que esta intervención aumente la supervivencia, según un estudio del Instituto del Cáncer Roswell Park en Buffalo (Estados Unidos) que se publica en la revista Cancer.

La mastectomía profiláctica, la eliminación de una mama no cancerosa, es un método para reducir el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de mama, sin embargo existe poca información sobre la prevalencia de estas intervenciones para evitar el cáncer en las mujeres con un alto riesgo de desarrollar la enfermedad o en aquellas con cáncer en una de sus mamas que deseen prevenir el riesgo en la otra.

Los científicos, dirigidos por Stephen B. Edge, examinaron la frecuencia de estas intervenciones en el estado de Nueva York entre 1995 y 2005 utilizando datos de bajas hospitalarios estatales junto con el registro estatal del cáncer. Identificaron a 6.275 mujeres que pasaron por mastectomías profilácticas. El 81 por ciento de ellas habían sido diagnosticadas con cáncer en una mama y el 19 por ciento no tenían antecedentes personales de la enfermedad.

Los investigadores descubrieron que el número de mastectomías profilácticas aumentó durante el periodo de estudio, en particular entre las mujeres con cáncer en una de las mamas. Durante los 11 años del periodo de estudio, la prevalencia de las mastectomías contralaterales había aumentado en más del doble. La prevalencia de mastectomías profilácticas bilaterales entre las mujeres sin antecedentes personales de cáncer de mama había aumentado sólo ligeramente.

Según señala Edge, "estos datos de Nueva York son los únicos datos de una gran población de mujeres que examina el uso de la mastectomía profiláctica bilateral. Estos datos demuestran que la mastectomía profiláctica es un procedimiento poco común que se realiza sobre todo en mujeres con antecedentes de cáncer de mama. Aunque el número total mastectomías profilácticas realizadas al año es pequeño, parece que el uso de la cirugía está aumentando.

El investigador concluye que las mujeres con cáncer de mama deberían tener un cuidadoso asesoramiento sobre los beneficios y riesgos antes de proceder a una mastectomía profiláctica de la otra mama.

Caminar en Círculos

30 de Septiembre de 2009. Foto: Jan Souman, Google EarthEn muchas novelas y películas, es un tema común que cuando las personas se pierden en un desierto o una selva terminan caminando en círculos. No importa cuánto se esfuercen para andar en línea recta; en algún punto acaban topándose con sus propias huellas y se desesperan porque comprenden que nunca regresarán a la civilización. Sorprendentemente, la creencia de que las personas caminan en círculos cuando están perdidas se basa casi por completo en evidencias anecdóticas y nunca se ha estudiado sistemáticamente en un desierto o selva verdaderos.

Un equipo de científicos del Grupo de Acción y Percepción Multisensorial del Instituto Max Planck para la Cibernética Biológica en Tubinga, Alemania, bajo la dirección de Jan Souman y Marc Ernst, ha presentado ahora la primera evidencia empírica de que las personas realmente caminan en círculos cuando no tienen señales fiables de su dirección al andar.

En este estudio, se examinó la trayectoria seguida por cada una de diversas personas que caminaron durante varias horas en el Desierto del Sahara y en la zona boscosa alemana de Bienwald. Los científicos usaron el sistema de posicionamiento global GPS para grabar estas trayectorias. Los resultados revelan que los participantes sólo eran capaces de mantener una trayectoria recta cuando el Sol o la Luna eran visibles. En cuanto el Sol desaparecía detrás de alguna nube, los individuos empezaban a caminar en círculos sin que se dieran cuenta de ello.

Una explicación ofrecida en el pasado para el caminar en círculos es que la mayoría de las personas tiene una pierna un poco más larga o más fuerte que la otra, lo que produciría una desviación sutil pero sistemática hacia una dirección. En los nuevos experimentos se constató, sin embargo, que esa no es la causa, ya que las mismas personas a veces se desviaban hacia la derecha y otras hacia la izquierda, siendo muy raros los casos en que se desviaban sistemáticamente hacia un solo lado.

Por consiguiente, caminar en círculos no está causado por las diferencias en la longitud de las piernas o en su fuerza, sino que más probablemente es el resultado de la creciente incertidumbre sobre dónde está la dirección hacia adelante. Los pequeños errores aleatorios en varias clases de señales sensoriales que proporcionan la información sobre la dirección en la que se está caminando se van acumulando con el tiempo, haciendo que una persona perciba que camina en línea recta cuando en realidad se desvía de esa dirección.

Información adicional en:

martes, 29 de septiembre de 2009

Se desvela el misterioso origen de las células de Merkel

Hace 130 años que los científicos se preguntaban por el origen de las células de Merkel, localizadas en la piel y especializadas en el sentido del tacto. Ahora, un nuevo estudio, liderado por investigadores de la Universidad Libre de Bruselas, ha resuelto la incógnita. Los resultados, que aparecen publicados hoy en la versión on line de la revista Journal of Cell Biology, revelan que estas células se originan en la epidermis embrionaria.

La piel es la barrera que separa a un animal del medio ambiente que lo rodea. Es un órgano capaz de percibir diferentes sensaciones (temperatura, presión, etc.), a través de receptores específicos, como las células de Merkel. Durante mucho tiempo, los científicos se han preguntado si dichas células se desarrollan a partir de la epidermis o de la cresta neural, ya que muestran características tanto de las proteínas de las células neuronales como de las epiteliales.

El equipo de investigación dirigido por Alexandra Van Kevmeulen, científica del Instituto de Investigación Interdisciplinar en Biología Humana y Molecular de la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica), descubrió que las células de Merkel se originan en la epidermis embrionaria tras marcar por fluorescencia células derivadas de la epidermis y de la cresta neural.

El trabajo, que será publicado el próximo 5 de octubre en la revista Journal of Cell Biology, fue realizado en ratones. Es por ello que otro de los resultados obtenidos tiene que ver con el hecho de que las células madre de la piel de los ratones adultos sustituyen a las células de Merkel a medida que van muriendo con el tiempo.

Los investigadores descubrieron que la epidermis de los progenitores necesita un factor de transcripción para diferenciar las células de Merkel llamado Atoh1 (que actúa como un supresor de tumores para prevenir el carcinoma neuroendocrino asociado a estas células).

“Nuestro estudio abre nuevas vías para la investigación de las funciones de las células de Merkel en la percepción sensorial, la señalización neuroendocrina y el carcinoma”, concluyen los autores. El equipo de Van Kevmeulen quiere investigar ahora la función exacta de este factor de transcripción en la distinción de estas células, así como las vías de señalización que regulan dicho proceso.

Sobre estas células

Las células de Merkel, descritas por primera vez en 1875, son células neuroendocrinas localizadas en la epidermis de los vertebrados que transmiten los estímulos mecánicos a las neuronas sensoriales. Se trata de células situadas muy cerca de las terminaciones nerviosas que reciben la sensación del tacto.

El carcinoma de células de Merkel, también conocido como carcinoma neuroendocrino, es un tipo muy poco frecuente de cáncer de piel que se presenta cuando las células de Merkel crecen sin control. La exposición al sol y la debilidad del sistema inmunitario pueden influir en el riesgo de sufrir este carcinoma.


Referencia bibliográfica: Van Keymeulen, A., et al. “Epidermal progenitors give rise to Merkel cells during embryonic development and adult homeostasis”. Journal of Cell Biology, 5 de octubre de 2009.

La temperatura puede subir 4ºC más

Bosque

Si se reducen los bosques, queda expuesto más suelo, y éste libera más dióxido de carbono en la atmósfera.

La temperatura global podría subir 4ºC para mediados de la década del 2050 si no se frena el crecimiento de las emisiones de gases con efecto invernadero.

Ésta es la conclusión de un estudio llevado a cabo por el Centro Hadley, uno de los institutos más prestigioso del Reino Unido que evalúa el progreso del cambio climático

El informe, basado en información generada por computadoras capaces de producir algunos de los escenarios más creíbles por causa del calentamiento global, indica que estos devastadores cambios pueden ocurrir mucho antes de lo pensado.

De este modo, cuestiona la idea de que el aumento marcado de la temperatura es un problema que sólo deberán enfrentar las futuras generaciones.

Un incremento de 4ºC para mediados de los '50 generará aumentos de 10ºC o más en algunas regiones del mundo como el Ártico o África.

Asimismo, puede significar una severa disminución de las lluvias en algunas áreas, inundaciones en otras y la desaparición de más de la mitad de las especies de plantas y animales.

Escenario evitable

Una de las razones de esta aceleración del calentamiento global es la nueva evidencia hallada por los científicos sobre el impacto de los ciclos de carbono.

Por ejemplo, si ciertas zonas de la selva amazónica desaparecen como consecuencia de una sequía, quedarán al descubierto mayores extensiones de suelo, que liberarían carbono de la materia orgánica previamente cubierta.

Así, se amplifica la cantidad de dióxido de carbono que va a parar a la atmósfera y por lo tanto aumenta el calentamiento global.

Sin embargo, los expertos que elaboraron el estudio enfatizaron que este escenario catastrófico puede evitarse si se recortan rápidamente las emsiones de gases con efecto invernadero.

Los mensajes subliminales sí funcionan

La gente sí puede percibir los mensajes subliminales, particularmente cuando éstos son negativos, afirma una investigación llevada a cabo en el Reino Unido.

Ojo

Los mensajes subliminales tienen más impacto cuando tienen un valor negativo.

Las imágenes subliminales -aquéllas que se muestran de forma tan breve que el espectador no logra registrarlas de forma consciente- han estado rodeadas siempre de controversia, particularmente en el campo de la publicidad.

Y como en muchos países se prohíbe su uso en televisión, ha sido muy difícil comprobar que funcionan.

Ahora, en tres experimentos llevados a cabo en la Universidad de Londres, los investigadores descubrieron que la gente sí es capaz de procesar la información emocional derivada de imágenes subliminales.

Y tal como señala el estudio publicado en Emotion (la revista de la Asociación Estadounidense de Psicología) en esas condiciones la información que tiene valor negativo puede detectarse de mejor forma que la de valor positivo.

"Ha habido mucha especulación sobre si la gente puede procesar inconscientemente la información emocional, por ejemplo de fotografías, rostros y palabras" afirma la profesora Nilli Lavie, quien dirigió la investigación.

"En nuestro estudio demostramos que la gente sí puede percibir el valor emocional de los mensajes subliminales y que la gente están mucho más compenetrada con las palabras negativas", expresa.

Emocional

En el estudio se mostró brevemente a 50 participantes una serie de palabras ocultas en una computadora.

"Mate la velocidad" podría ser más efectivo que "disminuya la velocidad". Y de forma más controvertida, poner de manifiesto las cualidades negativas de un rival podría ser, a nivel subliminal, mucho más efectivo que proclamar nuestros propias virtudes

Prof. Nilli Lavie

Cada palabra aparecía en la pantalla por sólo una fracción de segundo, lo cual era demasiado rápido para que los participantes pudieran leerla de forma consciente.

Y las palabras tenían un significado positivo (feliz, flor, paz, etc.), negativo (agonía, desesperación, asesinato, etc.), o neutral (caja, oreja, tetera).

Los científicos pidieron a los participantes que después de ver cada palabra la clasificaran como neutral o emocional -ya fuera positiva o negativa) y también debían decir qué tan seguros estaban de su decisión.

Los investigadores descubrieron que los participantes respondían con más precisión cuando se trataba de palabras negativas, incluso cuando pensaban que solamente estaban adivinando la respuesta.

"Es claro que existen ventajas evolutivas que nos hacen responder rápidamente a la información emocional" afirma la profesora Lavie.

"No podemos esperar a que nuestra conciencia reaccione cuando vemos a alguien corriendo hacia nosotros con un cuchillo o si estamos manejando en condiciones de lluvia o neblina y vemos una señala que dice "peligro".

Pero la investigadora cree que -aunque las imágenes subliminales están prohibidas en muchos países- éstas podrían tener implicaciones para transmitir mensajes tanto en publicidad como en anuncios de servicio público, como en campañas de seguridad.

"Las palabras negativas podrían tener un impacto mucho más rápido" explica la investigadora.

""Mate la velocidad" podría ser más efectivo que "disminuya la velocidad", agrega.

"Y de forma más controvertida, poner de manifiesto las cualidades negativas de un rival podría ser, a nivel subliminal, mucho más efectivo que proclamar nuestros propias virtudes".

Controversia

Cerebro

No se ha logrado demostrar si los mensajes subliminales funcionan en el mundo real.

Otros expertos, sin embargo, señalan que hasta ahora no hay evidencia de que los mensajes subliminales funcionen en el mundo real.

"Ciertamente muchos países alrededor del mundo tienen leyes que prohíben el uso de mensajes subliminales en televisión" dice el psicólogo Paul Buckley, experto en mercadotecnia de la Escuela de Administración de Cardiff.

"Y nadie hasta ahora ha sido capaz de mostrar algún ejemplo en el que un mensaje subliminal haya funcionado. Así que desde un punto de vista práctico, esto probablemente no refleja lo que podría ocurrir en la vida real", agrega.

El campo de los anuncios e imágenes subliminales ha estado siempre rodeado de controversia.

El término "anuncio subliminal" fue descrito por primera vez en 1957 por James Vicary, un investigador de mercados, que expresó que mensajes cortos e intermitentes en una pantalla de cine en Nueva Jersey habían provocado que la gente comprara más alimentos y bebidas.

En 1958 esta práctica fue prohibida en el Reino Unido, Estados Unidos y Australia. Pero en 1962 James Vicary admitió que había falsificado los resultados de su "estudio".

Diez años después, sin embargo, y a pesar de que no se había logrado demostrar evidencia de que realmente funcionaran, la ONU declaró que los mensajes subliminales eran una gran amenaza a los derechos humanos.

Al respecto, Ofcom, la oficina reguladora independiente de las industrias de comunicación en el Reino Unido, declara que "las estaciones de telecomunicaciones no deben utilizar técnicas que exploten la posibilidad de transmitir un mensaje a los espectadores y oyentes, o de tratar de influir en su mente, sin que éstos estén conscientes o totalmente conscientes de lo que está ocurriendo".

¿Por qué somos «monos desnudos»?


Una de las características que nos diferencian de los demás primates es que no tenemos pelo corporal. Sorprende saber que hoy por hoy no tenemos ninguna hipótesis que expliqué satisfactoriamente el porqué.

Hace unos pocos meses que Ambrosio García leal, asesor científico de CosmoCaixa, museo de la ciencia de Barcelona, daba una conferencia en kutxaEspacio sobre Evolución y nos advertía del peligro de las explicaciones «panglossianas». El Dr. Pangloss aparece en la obra Cándido de Voltaire y encuentra explicaciones para todo. Por ejemplo, la nariz y las orejas están nuestra cara para que podamos llevar gafas.

A veces la falta de rigor es evidente, pero otras no tanto. Es muy común en las explicaciones evolutivas encontrar alguna razón para una estructura anatómica completa. Lo difícil es saber si el razonamiento tiene alguna base sólida o se trata simplemente de una «explicación panglossiana».

Explicar aspectos de la evolución de un modo convincente no es fácil. Hacer hipótesis panglossianas es muy sencillo. La ciencia (y la evolución lo es) exige que la hipótesis explique todos los casos (con alguna excepción razonable) y que sea predictiva.

Una de las formas de dar solidez a las hipótesis evolutivas es hacer un análisis comparativo con otras especies. Por ejemplo, Darwin, al visitar las islas Galápagos, hizo la hipótesis de que la robustez y forma de los picos de los pinzones (pinzones de Darwin) estaban relacionadas con la dureza de los alimentos que comían. Esa hipótesis permite que se hagan comparaciones con otras especies de pájaros, que se comparen sus picos y se vea si de verdad hay esa relación. Por otro lado, es una hipótesis predictiva pues está diciendo que si en la isla Z hay aves similares a los pinzones y que allí lo que comen son granos muy duros, sus picos deben ser robustos mientras que si comen gusanos que se esconden en las cortezas de los árboles, sus picos serán menos robustos pero mucho más alargados.

Recientemente ha habido unas cuantas publicaciones en las que se retoma un viejo tema, que ya fuera tratado en la obra de 1967 de Desmond Morris titulada «El mono desnudo». ¿Por qué los humanos somos los únicos primates que no tienen pelo corporal? O incluso más, ¿porqué somos de los pocos mamíferos terrestres que no tienen dicho pelo?

El pelo en los mamíferos sirve fundamentalmente como protección térmica. Por la noche evita que el calor se escape y en el día evita una insolación excesiva. En el agua el pelo no sirve de aislante, por eso ballenas, delfines y otros mamíferos acuáticos tienen su piel prácticamente desnuda. En tierra ni el elefante ni el hipopótamo tienen el cuerpo recubierto con pelo, pero la explicación es relativamente sencilla, su gran masa corporal hace que apenas pierda calor. No necesitan la protección del pelo.

Morris adelantaba tres hipótesis para nuestra desnudez:

1. En el largo camino de nuestra evolución pasamos por una época en la que vivíamos muy ligados al agua. Perdimos el pelo pues en el agua nos perjudicaba: nos hacía perder velocidad, dificultaba el secado,...


2. Evaporación del sudor. Al pasar de un hábitat arborícola, húmedo y fresco, a otro de sabana más seco, necesitábamos poder refrigerarnos; para ello una solución es perder el vello corporal para permitir el agua se evapore y al hacerlo nos enfríe.


3.Al vivir en cuevas los parásitos nos invadieron. Una solución contra los parásitos es perder el pelo. Esa era la explicación de daba Darwin.

Las tres explicaciones son muy bonitas y parecen explicarlo todo; pero hagamos un poco de anatomía comparada. Empecemos por la tercera hipótesis. Cueva->parásitos->pérdida de pelo.

Si eso fuera así, ¿por qué no han perdido el pelo los muchos mamíferos que viven en cuevas o en agujeros en la tierra? Los conejos, los cacomixtles, tejones, mapaches, osos, murciélagos,... tienen pelo. De hecho, los que no tienen pelo son una excepción y viven en condiciones muy diferentes a la de los humanos, por ejemplo, el topo sin pelo que vive en galerías subterráneas que él mismo excava.

(Rata topo desnuda, Heterocephalus glaber. Wikimedia. Creative Commons)

Veamos ahora la segunda hipótesis. La evaporación del calor. Al pasar del bosque fresco a la sabana mucho más cálida el sudar es una ventaja para mantenerse fresco y la ausencia de pelo ayuda. De ser eso cierto no debería haber ningún primate en la sabana que tuviera pelo; sin embargo sabemos que no es así; por ejemplo, el mono «patas» o mono «húsar» (Erythrocebus patas) suda –es el mono que más suda– y no ha perdido el pelo. Y no tenemos que limitarnos a los primates, ¿por qué los leones o las cebras no lo han perdido?

(Mono patas con su cría. Foto de scorpions and centaurs. Flickr. Creative Commons. Es el mono que más suda y como podemos ver no ha perdido el pelo)

La primera hipótesis lo que dice es que somos animales que en algún momento de la evolución vivíamos parte de nuestra vida en el agua y que eso ha hecho desaparecer el pelo, aumentar la grasa subcutánea, etc. Esta hipótesis surgió en los años 60 del pasado siglo, pero nunca se la ha hecho demasiado caso porque nuestra evolución en la sabana formaba parte de lo que se consideraba perfectamente establecido. Recientemente la hipótesis de la sabana ha sido puesta en tela de juicio. Hay muchos datos que apuntan a que nuestra evolución al bipedalismo ocurrió en un entorno arborícola y, por lo tanto, fresco. No en la sabana, pero tampoco en el agua. Así que seguimos con el problema.

Todo esto lo que significa es que en estos momentos no tenemos una hipótesis satisfactoria de por qué no tenemos pelo. Todas las hipótesis «al uso» son un poco panglossianas.

Ser humano: poético y prosaico

Leonardo Boff

Uno de los más inspirados poetas alemanes, Friedrich Höderlin (1770-1843), dijo lo siguiente: «El ser humano habita poéticamente la Tierra». Este pensamiento lo completó luego un pensador francés, Edgar Morin: «El ser humano habita también prosaicamente la Tierra». Poesía y prosa además de ser géneros literarios, expresan dos modos existenciales de ser.


La poesía supone la creación que hace que la persona se sienta tomada por una fuerza mayor que le trae conexiones inusitadas, iluminaciones nuevas, rumbos nuevos. Bajo la fuerza de la creación la persona canta, sale de la rutina y asume caminos diferentes. Surge entonces el chamán que se esconde en cada persona, esa disposición que nos hace sintonizar con las energías del universo, que capta el pulsar del corazón del otro, de la naturaleza y de Dios mismo. Por esta capacidad se descubren nuevos sentidos de lo real.


«Habitar poéticamente la Tierra» significa sentirla como algo vivo, evocativo, grandioso y mágico. La Tierra es paisajes, colores, olores, fascinación y misterio. ¿Cómo no extasiarse ante la majestad de la selva amazónica, con sus árboles cual manos tendidas hacia lo alto, con la maraña de sus lianas y enredaderas, con los sutiles matices de sus verdes, rojos y amarillos, con los trinos de las aves y la profusión de sus frutos? ¿Cómo no quedarse boquiabierto ante la inmensidad de las aguas que penetran lentamente en la espesura y descienden mansamente hasta el océano? ¿Cómo no sentirse lleno de temor reverencial al caminar horas y horas por la selva virgen, como varias veces me tocó hacerlo con Chico Mendes? ¿Cómo no sentirse pequeño, perdido, un bichito insignificante ante su incalculable biodiversidad?

Habitamos poéticamente el mundo cuando sentimos en la piel el frescor suave de la mañana, cuando padecemos bajo la canícula del sol de mediodía, cuando nos serenamos al atardecer, cuando nos invade el misterio de la oscuridad de la noche. Nos estremecemos, vibramos, nos llenamos de ternura y nos extasiamos ante la Tierra en su inagotable vitalidad, y al encontrarnos con la persona amada. Entonces vivimos el modo de ser poético.

Lamentablemente son ciegos y sordos y víctimas de la lobotomía del paradigma positivista moderno quienes ven la Tierra simplemente como un laboratorio de elementos físico-químicos, como un conglomerado inconexo de cosas yuxtapuestas. No, ella está viva, es Madre y Pachamama.

También habitamos la Tierra prosaicamente. La prosa recoge la cotidianidad y el día a día gris, hecho de tensiones familiares y sociales, como los horarios y los deberes profesionales, con discretas alegrías y tristezas disimuladas. Pero lo prosaico también esconde valores inestimables. Se descubren tras una larga estancia en un hospital, o cuando regresamos presurosos después de pasar penosos meses fuera de casa. Nada más suave que el sereno transcurrir de los horarios y de los quehaceres domésticos y profesionales. Nos da la sensación de una navegación tranquila por el mar de la vida.

Poesía y prosa conviven y se alternan de tiempo en tiempo. Tenemos que velar por lo poético y lo prosaico de nuestras vidas, pues ambos se complementan y ambos están amenazados de banalización.

La cultura de masas ha desnaturalizado lo poético. El ocio, que sería el momento de ruptura de lo prosaico, ha sido aprisionado por la cultura del entretenimiento que incita al exceso, al consumo de alcohol, de drogas y de sexo. Es una vivencia poética, pero domesticada, sin éxtasis; un disfrute sin encantamiento.

Lo prosaico ha sido trasformado en simple lucha darviniana por la supervivencia, extenuando a las personas con trabajos monótonos, sin esperanza de gozar del merecido ocio. Y cuando éste llega, resultan rehenes de quienes han pensado todo por ellas, organizan sus viajes y les fabrican experiencias inolvidables. Y lo consiguen. Pero como todo es artificialmente inducido, el efecto final es un doloroso vacío existencial. Y entonces les dan antidepresivos.

Saber vivir con levedad lo prosaico y con entusiasmo lo poético es indicativo de una vida plenamente humana.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Un detector de mentiras de puño y letra

Detectar la mentira ha sido siempre tan importante para los interrogadores como obtener la verdad. Existen varios tipos de polígrafos que se aprovechan de una supuesta alteración física cuando se miente (la sudoración, la tensión arterial, cambios en la voz…). Lo último es vigilar cómo se escribe.

Dos investigadores de la universidad israelí de Haifa, Gil Luria y Sara Rosenblum, creen haber encontrado la base científica para desarrollar un detector de mentiras escritas. Sometieron a 34 voluntarios a la prueba de escribir dos relatos, uno que fuera real y el otro inventado. Tuvieron que escribir en un papel especial colocado sobre un ordenador tipo tableta para medir la presión ejercida con un bolígrafo electrónico capaz de grabar la intensidad del trazo. El sistema, bautizado como ComPET (Herramienta de Evaluación por Ordenador de Escritura a mano, por sus siglas en inglés) se completa con un programa informático diseñado por ellos que analiza el texto.

Los investigadores, que publicaron su trabajo en la revista Applied Cognitive Psychology, descubrieron que la presión sobre el papel era mayor en las frases falsas. También comprobaron que el trazo era más largo y las letras más finas que en los párrafos veraces. En general, aparecía un uso diferente del espacio. Las variaciones, invisibles al ojo humano, fueron detectadas por el prototipo. Según este trabajo, tomarse todo el tiempo del mundo para escribir no ayuda a construir mejor la mentira, siendo irrelevante la rapidez al escribir.

Los científicos israelíes creen que la escritura a mano varía cuando se fuerza al cerebro a inventar. En concreto, el esfuerzo mental que supone mentir, frente al recuerdo real, exige que el cerebro esté más atento. “Da la impresión de que la escritura de algo falso exige un mayor uso de recursos cognitivos que el acto de escritura automática”, explica Luria.

Cambios cognitivos

La práctica totalidad de los polígrafos usados en la actualidad se basa en la presunción de que el acto de mentir provoca cambios fisiológicos. Pero en EEUU y en otros países donde se utilizan son habituales las demandas por su dudosa fiabilidad. Sin embargo, ComPET se basa en la idea de que el acto de mentir provoca cambios cognitivos que no pueden ser ocultados a la máquina ni estar sujetos a una interpretación humana errónea. “Es una tecnología que puede mejorar de forma efectiva nuestra capacidad para identificar la mentira”, aseguran los investigadores.

Las caras:espejo de las emociones


Caras: Espejo de las emociones (1)

Los azotes en la infancia temprana crean bebés agresivos, según un estudio


Los niños que recibían azotes a la edad de un año eran más propensos a comportarse de manera agresiva y a rendir menos en pruebas cognitivas que los bebés a quienes no se aplicó ese castigo, muestra una investigación reciente



Aunque los efectos negativos de los azotes fueron "modestos", el estudio le añade a la creciente literatura que encuentra que los azotes no son buenos para los niños.

"El año de edad es un momento clave para establecer la calidad de la crianza y la relación entre padres e hijos", afirmó la autora del estudio Lisa J. Berlin, científica investigadora del Centro de políticas infantiles y familiares de la Universidad de Duke. "Los azotes a la edad de un año refleja una dinámica muy negativa, y aumenta la agresión de los niños a los dos años".

El estudio aparece en la edición de septiembre y octubre de la revista Child Development.

Berlin y colegas evaluaron datos sobre 2,500 niños blancos, de origen mexicano y negros de familias de bajos ingresos. Los datos incluían los informes de los padres sobre la conducta de sus hijos, su uso de azotes, además de visitas al hogar de observadores entrenados para documentar las interacciones entre padres e hijos a las edades de uno, dos y tres años.

Alrededor de un tercio de las madres de los niños de un año reportaron que ellas u otra persona en el hogar había azotado al niño en la semana anterior, mientras que alrededor de la mitad de las madres de niños de uno y dos años reportaron que su hijo había recibido azotes.

El número promedio de azotes para los niños de un año fue de 2.6 por semana, mientras que para los niños de dos años fue de casi tres.

El estudio encontró que los niños que recibían azotes al año de edad tenían conductas más agresivas a los dos años y les iba peor en medidas de capacidades de pensamiento a los tres años.

Sin embargo, recibir azotes a los dos años no predijo conductas más agresivas a los tres, posiblemente porque los azotes habían comenzado a la edad de un año y para los dos años los niños ya eran más agresivos, apuntó Berlin.

Los investigadores también observaron los efectos del castigo verbal, definido como gritos, regaños o comentarios peyorativos. El castigo verbal no se asoció con efectos negativos si la madre era, por lo demás, atenta, cariñosa y compasiva.

Los investigadores controlaron las características familiares como la raza, etnia, edad materna, educación, ingreso familiar y el sexo del niño.

Investigaciones anteriores han mostrado que los azotes son más comunes en los hogares de bajos ingresos que en los de altos ingresos.

Los investigadores eligieron una muestra de familias de bajos ingresos porque algunos expertos en conducta infantil han planteado que cuando los azotes son una "normativa cultural", o sea, que se espera que los padres usen disciplina corporal, los efectos nocivos de los azotes podrían disminuir.

"Eso no fue lo que hallamos", apuntó Berlin. "Incluso en una muestra de personas de bajos ingresos, donde se supone que la normativa es azotar a los niños, encontramos efectos negativos".

El estudio también encontró que las madres que afirmaron que sus bebés eran "inquietos" eran más propensas a azotarlos a la edad de uno, dos y tres años. Pero los niños que eran más agresivos a los dos años no eran más propensos a recibir azotes.

"La implicación o la sugerencia en argumentos anteriores es que algunos niños que son más agresivos o difíciles de controlar podrían provocar más azotes, pero no fue lo que encontramos", apuntó Berlin.

Los investigadores encontraron que los niños negros eran los recibían más azotes y castigos verbales, tal vez debido a la creencia cultural sobre la importancia de respetar a los mayores y en el valor de la disciplina corporal, o porque los padres creían que tenían que preparar a sus hijos para un mundo racista y potencialmente peligroso.

De todos los debates sobre la crianza de los niños, los azotes "son definitivamente un tema álgido", apuntó Berlin.

"Es una práctica de crianza que ha perdurado mucho tiempo, y eso también está en transición", dijo Berlin. "En general, el uso de los azotes ha disminuido. Pero también hay muchas personas que realmente lo consideran importante, que dicen que fueron criados así, y es una tradición que desean continuar".

Elizabeth T. Gershoff, profesora asociada del departamento de desarrollo humano y ciencias familiares de la Universidad de Texas en Austin, dijo que el estudio añade al creciente cuerpo investigativo que muestra los efectos negativos de los azotes.

"Casi todos los estudios apuntan a los efectos negativos de los azotes", señaló Gershoff. "Vuelve a los niños más agresivos, más tendientes a ser delincuentes y a presentar problemas de salud mental. Mientras más se azota a los niños, más probable es que sean físicamente abusados por sus padres. Esto no significa que todo el que azota comete abuso físico, pero el riesgo existe".

Dado que los niños tienden a imitar las conductas de los padres, es posible que azotarlos "cree un modelo para el uso de la agresión", advirtió Gershoff. "Azotar es simplemente golpear".

Se sabe menos sobre por qué los azotes podrían inhibir el desarrollo cognitivo. Una posibilidad es que los padres que azotan son menos propensos a usar el razonamiento con sus hijos, algo que es bueno para el desarrollo, dijo Gershoff.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

LA RAZON FUNDAMENTAL POR LA QUE DORMIMOS

¿Por qué necesitamos dormir? ¿Cuál es la razón de que este proceso sea tan fundamental para muchas especies? Existen varias teorías sobre la función del sueño, entre ellas la de que se necesita ese estado para realizar debidamente tareas de mantenimiento del cerebro (incluyendo la consolidación de recuerdos y la poda de los menos importantes), la de que el sueño es idóneo para revertir los daños causados por el estrés oxidante mientras estamos despiertos, y la de que el sueño estimula la longevidad. Ninguna de esas teorías está bien fundamentada, y muchas se excluyen mutuamente. Sin embargo, un nuevo análisis aporta una visión diferente sobre el sentido evolutivo de dormir.

Normalmente, el sueño se ha visto como algo negativo para la supervivencia, porque mientras un animal duerme puede ser vulnerable a los depredadores y se ve impedido de desarrollar las conductas que garantizarían su supervivencia. Estas conductas incluyen la alimentación, la procreación, el cuidado de los miembros de su familia, la observación del entorno para detectar peligros, y la búsqueda de presas.

Por eso se ha creído que el sueño obedece a alguna función fisiológica o neurológica aún no identificada, que no puede desempeñarse cuando los animales están despiertos.

El laboratorio de Jerome Siegel, profesor de psiquiatría y director del Centro de Investigación del Sueño en el Instituto Semel para la Neurociencia y la Conducta Humanas en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), ha llevado a cabo una investigación sobre la duración del periodo de sueño de una gran variedad de animales. El equipo ha llegado a la conclusión de que el sueño por sí mismo es notablemente adaptable, y se parece mucho a los estados inactivos observados en numerosas especies, incluyendo vegetales y microorganismos simples, los cuales, en muchos casos, ni siquiera poseen sistema nervioso. Esto constituye un desafío a la idea de que dormir es sólo cosa del cerebro.

La hibernación es un ejemplo de actividad que regula la conducta para sobrevivir. Al hibernar, un animal logra una eficaz reducción del consumo de energía y, por tanto, su necesidad de alimentos. Esto le permite permanecer refugiado en madrigueras subterráneas, a salvo de los depredadores.

A diferencia de la hibernación o el letargo, el sueño es rápidamente reversible, es decir, los animales pueden despertar de inmediato y recobrar las capacidades propias del estado de vigilia. Este beneficio de la reactivación rápida es una adaptación exclusiva que les permite responder con relativa velocidad ante bastantes señales sensoriales captadas mientras duermen.

Los humanos también encajamos en este análisis. Lo más significativo del sueño no es la vulnerabilidad o la falta de respuesta que produce ante ciertos estímulos, sino su capacidad para reducir el metabolismo corporal y cerebral, y, sin embargo, garantizar todavía ese alto nivel de respuesta ante el entorno.

Un ejemplo citado muy a menudo, es el de cómo los padres logran despertarse con los primeros quejidos de su niño pequeño, y, sin embargo, son capaces de dormir con los ruidos de una tormenta. Éste es un buen ejemplo que demuestra la habilidad del cerebro humano, mientras duerme, para procesar continuamente bastantes señales sensoriales y activar un despertar completo ante un estímulo significativo, en unos pocos cientos de milisegundos.

En los humanos, el cerebro constituye, como promedio, sólo el 2 por ciento del peso total corporal, pero consume el 20 por ciento de la energía gastada durante una jornada de vigilia con actividad física discreta. Por tanto, el ahorro de energía derivado del dormir tiene una gran relevancia adaptativa. Además de conservar energía, el sueño también trae beneficios para la supervivencia del ser humano, como son, por ejemplo, la reducción del riesgo de accidentes, una menor necesidad de consumir recursos, y menos probabilidades de ser detectado por los depredadores si el individuo está bien escondido de estos, o en un lugar fuera de su alcance.

Scitech News

LAS PERSONAS BILINGÜES NO PUEDEN "DESCONECTAR" SU SEGUNDO IDIOMA

Con un amplio porcentaje de la población mundial hablando más de un idioma, no es ninguna sorpresa que los psicólogos estén interesados en su efecto sobre el funcionamiento de los procesos cognitivos. Por ejemplo, ¿cómo cambia el cerebro humano de una lengua a la otra? ¿Podemos activar sin esfuerzo un idioma de manera uniforme y dejar de lado nuestros conocimientos sobre otros?

Según un estudio reciente, parece que los seres humanos no somos capaces de "desconectar" del todo una lengua, ni siquiera aunque no sea la nativa. Los psicólogos Eva Van Assche, Wouter Duyck, Robert Hartsuiker y Kevin Diependaele de la Universidad de Gante, en Bélgica, han descubierto que los conocimientos sobre una segunda lengua tienen en realidad un impacto ininterrumpido sobre la lectura en el idioma nativo.

Los investigadores seleccionaron a 45 estudiantes de la citada universidad cuyo idioma nativo era el holandés (oficial en esa zona de Bélgica) y la lengua secundaria era el inglés. Los psicólogos pidieron a los estudiantes que leyeran algunas frases que contenían palabras de control (palabras claras en su lengua nativa) y palabras "emparentadas" (palabras que tienen un significado y forma similar en ambos idiomas, a menudo descendientes de un mismo idioma antiguo); por ejemplo, la palabra inglesa "cold" (cuyo significado principal es frío) es pariente de la palabra alemana "kalt" (con ese mismo significado principal), ya que ambas descienden del inglés medieval.

Mientras los estudiantes leyeron las frases, sus movimientos oculares fueron grabados. Eso incluyó medir los lugares en que fijaban sus ojos, es decir, dónde en la frase sus ojos se detenían brevemente. Los investigadores constataron que los estudiantes miraban menos tiempo a las palabras emparentadas que a las de control.

Según los psicólogos, la coincidencia de las dos lenguas es la que acelera la activación cerebral de las palabras emparentadas. Así que, aunque los participantes no necesitaban usar su segunda lengua para leer en su idioma nativo, eran incapaces de “apagarla”. Parece ser, entonces, que la segunda lengua no sólo está siempre activa, sino que tiene un impacto directo sobre la lectura en cualquier otro idioma, aún cuando el lector sea más competente en una lengua que en la otra.

Scitech News

ALGUNOS RECUERDOS OLVIDADOS NO DESAPARECEN DEL CEREBRO




Es una situación común encontrarnos con que el rostro de una persona nos resulta familiar pero no logramos recordar su nombre o de qué la conocemos. Una nueva investigación indica que esa información no está borrada sino que tan sólo nos resulta inaccesible. Ya sabemos que eso es lo que sucede todas aquellas veces en las que finalmente acabamos recordando el nombre o el lugar. Pero el nuevo estudio va más allá, al identificar en la propia actividad cerebral la "sombra" del recuerdo olvidado.

Usando técnicas de escaneo cerebral mediante resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI), los científicos han descubierto que la actividad cerebral de una persona mientras recuerda un suceso es muy similar a la registrada cuando vivió tal evento, incluso si no logra recordar los detalles.

Si esos detalles aún siguen en el cerebro, puede haber un modo de acceder a ellos, aunque la persona siga sin poder recordarlos.

Investigar las "sombras" de recuerdos olvidados en personas jóvenes y sanas podría conducir a un mejor conocimiento sobre cómo se produce el deterioro de la memoria en la vejez y bajo los efectos de ciertas enfermedades.

El autor principal del estudio, Jeff Johnson, del Centro para la Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria, dependiente de la Universidad de California en Irvine, y Michael Rugg, director de dicho centro, colaboraron con expertos de la Universidad de Princeton, analizando mediante escaneos por fMRI la actividad cerebral de unos estudiantes.

El equipo de investigación mostró palabras a los voluntarios, quienes permanecían dentro de un escáner de fMRI, y les pidió que realizasen varias tareas: imaginar cómo un artista dibujaría el objeto referido por la palabra, pensar sobre cómo se usa el objeto, o pronunciar mentalmente la palabra hacia atrás. El escáner produjo imágenes de su actividad cerebral durante estos ejercicios.

Unos veinte minutos después, los estudiantes vieron las palabras por segunda vez, y se les pidió que intentasen recordar cualquier detalle relacionado con ellas. La actividad cerebral volvió a ser registrada.

Utilizando un método de análisis matemático de pautas cerebrales, los científicos asociaron las distintas tareas con distintos patrones de actividad cerebral.

Se comprobó que cuando un estudiante tenía un recuerdo claro de una palabra asociada a una tarea en particular, el patrón observado al recordarla era muy parecido al registrado cuando realizó la tarea. Cuando el sujeto sólo la recordaba vagamente, o incluso cuando no la recordaba en absoluto, el patrón percibido al confrontarle con esa palabra era menos marcado, pero todavía resultaba reconocible como tal, por su similitud con el patrón registrado cuando el individuo realizó la tarea en cuestión.

El método analizador de patrones cerebrales lograba por tanto identificar con precisión las tareas, basándose en las pautas cerebrales generadas, sin importar si la persona recordaba o no detalles específicos. Esto parece demostrar que el cerebro de cada voluntario almacenaba información sobre lo que había sucedido, aunque el sujeto fuese incapaz de acceder a ella y por tanto no consiguiera recordar nada.

UCI

Las Ondas Expansivas Pueden Causar Lesiones Cerebrales Aun Sin Impactos Directos


28 de Septiembre de 2009. Foto: U.S. Marine Corps Base Quantico/Lance Cpl. Sha'ahn WilliamsUna nueva investigación sobre los efectos de las ondas expansivas podría conducir a una mejor comprensión de las lesiones cerebrales y a mejores diseños de los cascos de protección.

Usando simulaciones hidrodinámicas numéricas mediante ordenador, los científicos Willy Moss y Michael King, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, junto a Eric Blackman, de la Universidad de Rochester, han descubierto que las ondas expansivas no letales pueden, sin embargo, inducir suficiente flexión sobre el cráneo como para generar presiones potencialmente dañinas en el cerebro, incluso sin un impacto directo en la cabeza.

Una lesión cerebral traumática es consecuencia de presiones mecánicas en el cerebro, a menudo sin fractura craneal, y causa síntomas complejos y persistentes.

Las lesiones cerebrales traumáticas en los civiles usualmente son causadas por impactos directos en la cabeza como consecuencia de accidentes de automóvil o durante la práctica de deportes.
Se ha investigado mucho sobre cómo los impactos en la cabeza, como los ocurridos en accidentes automovilísticos, pueden causar lesiones cerebrales traumáticas. Sin embargo, no se conoce mucho sobre los causados por ondas expansivas no acompañadas por un impacto sobre la cabeza.

Con el fin de paliar este desconocimiento, el equipo utilizó simulaciones hidrodinámicas 3D, y ha comprobado que la acción directa de la onda expansiva sobre la cabeza causa flexión del cráneo, produciendo cargas mecánicas en el tejido cerebral comparables a las producidas por los impactos que provocan lesiones, incluso con presiones no letales tan bajas como un 1 bar por encima de la presión atmosférica.

En particular, el equipo ha mostrado que las ondas expansivas afectan al cerebro de forma muy diferente a los impactos directos.

La fuente primaria de lesión en los impactos directos es la fuerza resultante de la aceleración de la cabeza. En cambio, una onda expansiva aprieta el cráneo, creando presiones tan grandes como las de los impactos que inducen lesiones, y gradientes de presión en el cerebro que son mucho más grandes. Esto ocurre incluso cuando las aceleraciones de la cabeza inducidas por una onda expansiva son mucho menores que las de un impacto directo.

Información adicional en:

El Pensamiento Mágico, y el Pensamiento Científico


Ronald y Nancy Reagan, cuando se hospedaban en la Casa Blanca fueron criticados por el simple hecho de que solían consultar a una astróloga. Pero, muchos otros gobernantes (además de ellos) durante el transcurso de la historia también han solicitado el asesoramiento de adivinos para predecir y encarar el futuro incierto con sus concomitantes enigmas.

Hoy, un grupo de científicos representantes distinguidos de las disciplinas más diversas, se reúnen regularmente en el espacio provisto por el Museo de Arte y Cultura en Santa Fe NM. Ellos están envueltos en un proyecto de proporciones mayores y de dimensiones extraordinarias. Se trata de adaptar el método de la investigación científica, para llegar a un entendimiento de aquellos fenómenos que pueden caracterizarse como ‘incognoscibles’.

Lo ‘conocido’ es lo primero que nos enseñaran en la escuela. Son los hechos pasados que fueron documentados o corroborados por otros. Estos conocimientos, a veces son susceptibles a las falsificaciones y a las distorsiones de conveniencia —- ya que eventos históricos son susceptibles a ser adulterados aún aunque éstos hayan sucedido en un pasado no muy distante. Por ejemplo, el gobierno japonés persiste en rehusar la enseñanza a sus hijos de los eventos históricos de todas las atrocidades de las que fuese culpable durante sus varias incursiones belicosas y conquistas sangrientas de los últimos cien años. Para ellos esas memorias es mejor suprimirlas, como si no existieran. No pudiendo formar parte de lo ‘conocido’ por sus futuros ciudadanos educados. Los rusos comunistas también han hecho uso de este método decepcionante. Ejemplos estos que ponen en duda la importancia absoluta de lo conocido.

Además de lo antedicho, asimismo permanece como verdad irrebatible la noción de que alguien puede ‘conocer’ (ni aun los cerebros egregios de Santa Fe) lo que realmente mañana nos traerá. Por ejemplo, cuántas personas morirán en un terremoto que no puede presagiarse, quién será el presidente del país en que viviremos dentro de diez años, qué enfermedades, hoy desconocidas, pronto nos van a amenazar — ello constituye el núcleo del dominio de lo que se considera como siendo ‘incognoscible’.

Pero, porque es tan vulnerable, y, porque hay tantas incertidumbres y amenazas furtivas que lo acechan por doquier, el ser humano ha elaborado, desde la aurora de su existencia, la creencia de que lo ‘incognoscible’ puede hacerse ‘conocible’ por medio de un mecanismo con el nombre improcedente (como se le conoce en algunos círculos psicoanalíticos) de ‘El Pensamiento Mágico’.

‘El Pensamiento Mágico’, constituye una forma de ideación arcaica, idiosincrásica y primitiva que se compendia en un conjunto de creencias (las cuales pueden ser compartidas por un grupo o sociedad) de que algunos eventos procederán de un modo satisfactorio como consecuencia del efecto de gestos cabalísticos, de ofrendas y sacrificios a los dioses, de oraciones, o de promesas personales a los santos, que se efectuarán para lograr de ellos la buena fortuna.

Por supuesto, si se tiene una vida que defender, una fortuna que proteger, un negocio que aumentar, una elección que (se puede) perder, una apuesta que se arriesga uno a hacer, un viaje en un avión que puede estrellarse. Uno necesita algunos parámetros, los cuales, si se aplican del modo apropiado, podrían disminuir las incertidumbres típicas que son parte de la Vida. El método científico nos sugiere que el mejor sistema para llegar a este logro es el de aplicar las estadísticas (aunque siempre exista la posibilidad de que el caso de uno sea el que constituya la excepción), o el de utilizar una serie de métodos hipotéticos, matemáticos y computacionales, de desarrollo reciente, cuyos logros aun permanecen en duda.

O uno puede leer el horóscopo personal que se publica en casi toda revista o periódico.

O uno puede visitar a alguien para que le lea la taza, o le lea la mano, o las cartas, o una bola de cristal.

O uno puede hacer ofrendas a los dioses en quien uno crea.

O uno puede pedirle a su terapeuta que le asista en analizar las causas de las ansiedades (como si éstas no fuesen justificables).

O uno puede llamar a un ‘experto’ en el mercadeo, o en el arte de la guerra, o en el mundo financiero.

O, también se puede comisionar una encuesta.

O uno puede, simplemente, admitir el hecho, de que basado en nuestra experiencia, El Pensamiento Mágico es una Defensa muy poderosa que asiste en adaptarnos a una existencia cuyo curso incierto no es siempre predecible. Y que este Pensamiento Mágico es una de las bases fundamentales de los métodos que usamos subconscientemente para reducir la ansiedad y para eliminar nuestras angustias.

Usaremos un ejemplo, extraído de los juegos terapéuticos de la psiquiatría infantil, para ilustrar el Pensamiento Mágico en acción.

El caso de Todd

De casi siete años de edad, hijo único de padres judíos conservativos, y nacido en medio de una familia con fortuna exorbitante, Todd estaba predestinado al éxito desde la cuna.

Lo conocí a la sazón de la reconciliación marital de sus padres, quienes celebraran el nacimiento de su segundo hijo, Noah, cuya concepción sucediera en el viaje de concordia que los llevara a Israel.

Todd, cuyas pruebas psicológicas lo ponían a nivel de ‘genio’, había sufrido una regresión catastrófica del desarrollo. Balbuceaba como un infante, quería beber leche de un biberón, se ensuciaba en sus ropas y se portaba como un bebé. Mi supervisor psicoanalista de niños recomendó terapia intensiva de cinco veces a la semana. En mi posición de candidato en el Instituto para el Psicoanálisis de Chicago, mi opción era una — la que aceptara con resignación.

Todd fue uno de mis mejores pacientes, ya que a mí, me enseñó tanto, como de mí aprendiera. Su inteligencia, era increíblemente excepcional y, para su edad temprana, su capacidad de introspección era única.

Una tarde, Todd llegó a su sesión acostumbrada, portando bajo su brazo un tablero de ajedrez y en su mano de niño, una caja con las fichas. Antes de que yo indagara, me dijo: ‘Anoche llegó mi abuelo, el que vive en Oyster Bay y me enseñó a jugar… juguemos…’

Yo le expliqué a Todd, lo que él ya sabía. La terapia de juegos es más terapia que juegos. Le dije que cuando yo asistía el bachillerato, en mi clase, yo fui campeón. No sería justo que él midiera sus talentos recién adquiridos con los míos — pero el Pensamiento Mágico se impuso en esta ocasión. Motivado, en su ceguera producto del conflicto de Edipo — ‘¡juguemos (me dijo), para ver quién gana!’

Le di las fichas blancas, las que aceptara, como cortesía. Para empezar, movió un peón dos pasos delante de su torre derecha. Le pregunté: ‘¿Por qué haces eso?’ Me respondió, ‘porque es así como me gusta hacerlo…’ Mis explicaciones para disuadirlo fueron inútiles. Moví un peón, liberando los movimientos de mi reina y el de mi alfil derecho. Todd, movió otro peón. Saqué mi reina, la que él tomara con su alfil. Moví mi alfil y le di jaque mate…

Todd aprendió esa tarde la lección más importante del Pensamiento Mágico — porque nosotros queramos que las cosas pasen como se nos antoja, no siempre pasan así…

En resumen

El Método Científico aún no explica las cosas del destino. ¿Pero, lo hará algún día en el futuro?… Veamos, ¿quién lo quiere predecir?

No se puede confiar en un cerebro torturado

Las técnicas de interrogatorio coercitivas empleadas durante el mandato de Bush para obtener información de sospechosos de terrorismo es probable que hayan sido infructuosas y que hayan tenido muchos efectos negativos no intencionados en la memoria y las funciones cerebrales de los sospechosos. Así lo indica un nuevo estudio publicado hoy en la revista Trends in Cognitive Science.

cerebro

“Teniendo en cuenta nuestros conocimientos neurobiológicos cognitivos actuales, es improbable que los interrogatorios coercitivos que van acompañados de estrés extremo faciliten la obtención de información verídica procedente de la memoria a largo plazo”, explica Shane O’Mara, autor de la investigación y catedrático del Instituto de Neurociencias del Trinity College de Dublín (Irlanda).

Por el contrario, los resultados de este trabajo, publicados hoy en la revista Trends in Cognitive Science, muestran que estas técnicas provocan un estrés intenso, repetido y prolongado que pone en peligro el tejido cerebral que sustenta tanto la memoria como la toma de decisiones.

Los informes publicados por el Departamento de Justicia de EE UU en abril de 2009, en los que se daban detalles sobre técnicas de interrogatorio coercitivas, indican que los periodos prolongados de conmoción, estrés, ansiedad, desorientación y falta de control son más efectivos que las técnicas de interrogatorio habituales para hacer que los sujetos revelen información verídica procedente de su memoria.

“Esto se basa en la suposición de que los sujetos estarán más motivados para revelar información verídica y así poner fin al interrogatorio, y en que ese estrés, esa conmoción y esa ansiedad extremos no afectan a la memoria”, apunta O’Mara. “Pero las pruebas científicas no respaldan en absoluto este modelo”.

Los estudios psicológicos indican que durante los periodos de estrés y ansiedad extremos, la persona presa estará condicionado a asociar el hecho de hablar con periodos de seguridad. Para el captor, cuando el prisionero habla, el objetivo de conseguir información se habrá alcanzado y se verá liberado de la desagradable tarea de generar estas condiciones de estrés.

Por tanto, “es difícil o imposible determinar durante el interrogatorio si el prisionero está revelando información verídica o simplemente hablando para escapar de la tortura”, continua O’Mara. “Es más, la investigación también ha mostrado que el estrés extremo tiene un efecto dañino en el lóbulo frontal y está asociado con la producción de recuerdos falsos”.

La memoria queda afectada

El hipocampo y la corteza prefrontal, regiones cerebrales que son esenciales en los procesos de la memoria, son ricas en receptores de hormonas que se activan por el estrés y la falta de sueño y que se ha demostrado que tienen efectos perniciosos en la memoria. La literatura científica revela que el estrés prolongado y extremo inhibe los procesos biológicos que se cree que sirven de apoyo a la memoria en el cerebro.

“Por ejemplo, los estudios del estrés extremo llevados a cabo con soldados de las Fuerzas Especiales han mostrado que la recuperación de información previamente aprendida se veía mermada después del episodio de estrés. En concreto, la asfixia simulada con agua es una causa de estrés extremo y tiene la capacidad de desencadenar en el cerebro cambios inducidos por el estrés”, concluye O’Mara.

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Referencia bibliográfica:

O’Mara et al. “Torturing the Brain: On the folk psychology and folk neurobiology motivating ‘enhanced and coercive interrogation techniques’”. Trends in Cognitive Science, 21 de septiembre de 2009.

El cerebro es el sintonizador y el creador de la realidad

Nuestro conocimiento del mundo depende de las interacciones neuronales con el mundo exterior

Lo que conocemos como realidad es el resultado de una serie de interacciones entre los circuitos y trazas neuronales del cerebro y el mundo exterior. De esta interacción surge una sola representación mental o “realidad” de cada individuo en su particular universo, entre las potenciales realidades que se derivan de todas las posibles interacciones del cerebro con el entorno. De esta forma surge la metáfora del cerebro como sintonizador o detector/creador de realidad, si bien su capacidad para apreciar la “realidad total” es limitada porque depende de la cantidad de interacciones, directas o indirectas, que puede establecer nuestro cerebro con el mundo exterior o Todo. Por Oscar Antonio Di Marco Rodriguez.

Foto: MikeBlogs
La metáfora del cerebro como un “sintonizador” o detector/creador de “realidad” es solo eso: una metáfora o analogía que busca explicar con un ejemplo electromecánico bastante simple, conocido e ilustrativo, el funcionamiento de esa maquina tan compleja que es el cerebro.

La similitud sería la siguiente:

1º Etapa: captación de señal.
Es la interacción, descrita a nivel cuántico, de cada experiencia entre el mundo o medio ambiente que nos rodea (el “Todo” o the “Wholeness”) y nuestro Sistema Nervioso Central (cerebro/sintonizador; the “Tuner”), en particular nuestros diferentes sentidos que actúan como antenas.

2ª Etapa: transmisión de la señal
Se conforma una traza neuronal o circuito propio de esa experiencia, que se transmite por la red neuronal, como en el conductor metálico de un sintonizador, salvando la diferencia de características orgánicas en lo que respecta a la generación de potenciales de acción, sinapsis, etc vs. diferencias de potencial eléctrico.

3º Etapa: registro y memoria.
Según la experiencia de que se trate (ruidos, luces, olores, etc. vs. ondas electromagnéticas de diferente frecuencia, amplitud, TV, radio, telefonía, etc.), los circuitos y tratamiento de la señal recorrerán diferentes trazas o caminos neuronales, para ser procesadas en diferentes sectores demoduladores: cerebelo, amígdalas, hipocampo, encéfalo, etc., vs. parlantes, tubos de rayos catódicos, etc.), quedando registros de estos cambios (memorias de corto y largo plazo vs. grabadoreselectromecánicos)

4ª Etapa: acciones eferentes
Según el tipo de experiencia se producirán, en los diferentes sectores demoduladores, diferentes acciones emergentes (movimientos, pensamientos, etc, en el cerebro, vs. sonidos, imágenes, etc, en el sintonizador)

Captar y transmitir

Podemos decir entonces que las terminales nerviosas de nuestros sentidos son las encargadas de captar (al modo que lo haría la antena de un sintonizador) y transmitir (al modo que lo harían los conductores de un sintonizador) las señales codificadas con la correspondiente información desde el objeto -algo o parte del “Todo” (the “Wholeness”) exterior-, hasta diferentes zonas del cerebro, en forma de cadenas de procesos electrobioquímicos llamados: impulsos nerviosos, sinapsis, potenciales químicos, electroquímicos, neurotransmisores, etc, procesos bastante bien conocidos, basados esencialmente en interacciones electromagnéticas de alguna manera parecidos o similares – potenciales químicos versus potenciales eléctricos - a como circulan las corrientes eléctricas en los conductos de los sintonizadores.

Finalmente, esas señales son transportadas a distintos sectores del cerebro (cerebelo, hipocampo, amígdalas, senos o lóbulos frontales, hemisferios derecho e izquierdo, etc.), formando trazas o circuitos únicos de cada experiencia, las que funcionando coordinada e integralmente se transforman en conciencia, memorias, conocimiento, consciencia y eventualmente distintas acciones como manifestación eferente o nuevas propiedades “emergentes”, en modo equivalente, aunque mucho más complejo, en que las ondas electromagnéticas e invisibles del “éter” (espectro de radiaciones electromagnéticas) se transforman en determinadas y precisas ondas de presión de aire (sonidos de radio) u otro tipo de radiación lumínica codificada y visible (imágenes de TV) en los diferentes tipos de sintonizadores.

Representación mental

Según el filósofo y experto en neurociencias Daniel C. Dennett, de las interacciones entre los circuitos o trazas neuronales del cerebro - cada uno de ellos perfectamente naturales e inconscientes - “emerge” una sola representación mental (en un primer paso la conciencia animal básica que compartimos con diferentes matices, con todos los demás seres vivos y en una segunda etapa, mediante la intervención de los lóbulos frontales, la corteza, etc., obtenemos la consciencia, prácticamente exclusiva de los humanos) o “realidad” de cada individuo en su particular universo, entre las muchas – ¿infinitas? - posibles o potenciales “realidades” que derivan de las infinitas posibles o potenciales interacciones del cerebro/sintonizador (the “Tuner”) con el “Todo”(the “Wholeness).

Si interpreté correctamente a Dennett en su último libro “Dulces Sueños” (Editorial Katz), él parece decir que de las interacciones entre las trazas o circuitos neuronales formados por las distintas experiencias vivenciales a partir de la concepción – repito, cada una de ellas perfectamente inconcientes e involuntarias – mediante una especie de asamblea política o fama, surge o “emerge” un consenso en tiempo real que se transmite hasta el nivel conciente en todos los organismos vivos y luego de pasar por los lóbulos cerebrales, hasta el nivel consciente en los humanos.

Y esa es la “realidad” de cada individuo, quedando otras asambleas neuronales, que no logran similar consenso y permanecen como perdedoras a nivel inconsciente, sin alcanzar la conciencia ni la consciencia, pero con la capacidad de cambiar de estatus según se alteren algunas de las condiciones de la interacción, tanto internas como también cerebro/ medio ambiente (the Tuner/the wholeness), en cuestión.

Modelo biológico

Este proceso es fácil de identificar si analizamos lo que sucede en el proceso de crecimiento de cualquier ser vivo:

Al momento de nacer solo contamos solo con los reflejos básicos que nos permiten sobrevivir – que no son pocos, ni menos sencillos -, así tenemos en los humanos los mecanismos respiratorios, las funciones cardíacas, digestivas, la succión propia de los mamíferos, etc., etc.

En esos momentos, si bien abrimos los ojos, no interpretamos lo que vemos, ni entendemos lo que nos dicen, ni somos capaces de coordinar el menor de los movimientos, etc., etc., pero poco a poco. con el pasar del tiempo y de las experiencias, en forma totalmente inconsciente o automática o involuntaria, vamos tomando paulatina conciencia de lo que nos rodea , al principio torpemente, con mas errores que aciertos, pero siempre – salvo problemas ajenos a nuestra voluntad, como accidentes o enfermedades no atribuibles a nuestro albedrío o “free will” – mejorando nuestra perfomance hasta llegar luego de años a integrarnos debidamente a la vida de los adultos en nuestra comunidad.

Es en todo este proceso donde creo que cabe muy apropiadamente la explicación de Dennett.

Si un cerebro no cuenta con experiencias anteriores, ¿de que manera evalúa como proceder a continuación?: evidentemente, todo el conocimiento anterior, todo lo cultural, toda la nueva estructura neuronal conformada paulatinamente sobre la estructura cerebral innata (con todos sus aciertos, errores, accidentes o anomalías propias) por la experiencia cotidiana, es la base de nuestro comportamiento…ahora y siempre.

El cerebro es el que decide

A esto habría que agregar recientes investigaciones de los especialistas en neurociencias y comportamiento humano: el Dr Benjamín Libet (Chicago, Illinois, 12 de abril de 1916 - 23 de julio de 2007) destacado neurofisiologista americano, el Dr. Wolf Singer, Director del Instituto Max Planck de Investigaciones sobre el Cerebro, Frankfurt, Alemania, y otros que demostraron que el cerebro toma las decisiones en aproximadamente unas dos o tres centésimas de segundo antes de la toma de consciencia que se produce en el hemisferio correspondiente.

O sea, en coincidencia con lo expresado en el párrafo anterior: el proceso que se manifiesta o conoce como “free will” o propia voluntad, se concreta a partir de un modo absolutamente material, natural y podríamos decir automáticamente por interacciones neuronales.

Cada una de estas interacciones neuronales son inconscientes e involuntarias en sí mismas, como por ejemplo: la generación de neurotransmisores (distintos tipos de sustancias bioquímicas como la noradrenalina, la acetilcolina, la dopamina, las encefalinas, las endorfinas, etc.) que se forman en las sinapsis de interacción entre las neuronas por acción de las señales electroquimicabiológicas recibidas en la red neuronal desde el entorno exterior.

Estas señales generan a su vez diferentes potenciales de acción, que son los que finalmente disparan las acciones “emergentes” que describen los últimos experimentos científicos: memes, ideas, movimientos, pensamientos, sentimientos y todo lo que somos capaces de decidir (¿se arriesga a decir “voluntariamente”?

Perspectiva cuántica

Craso reduccionismo sería suponer que cada interacción comienza y termina en cada experiencia, situación, medición u observación consciente y particular que nuestros limitados sentidos nos permiten apreciar, sin considerar las restantes e infinitas influencias externas al suceso en cuestión, que por su pequeñez no son tenidas en cuenta en el nivel de análisis cotidiano o macroscópico, pero que la Física Cuántica se encarga de señalarnos que existen y son justamente estas pequeñísimas diferencias o diferenciales, con su indeterminación e incertidumbre asociada, lo que nos permite escapar del reduccionismo absoluto que el sentido común parecía indicarnos en un primer análisis.

Quizá a esto se refería David Bohm cuando dividía el orden total en explícito e implícito. Justamente todo lo que escapa a nuestra percepción directa e indirecta actual constituye lo que apropiadamente conocemos históricamente como el “mas allá” de nuestros antepasados, desde la furia de los cielos y el firmamento, hasta las actividades de las partículas virtuales que parecen emerger mágicamente del vacío por desconocidas fluctuaciones cuánticas .

La extremada complejidad del ser humano (recomiendo enfáticamente la lectura de D. R. Hofstadter, en su maravillosa obra: “Escher, Godel y Bach, un grácil y eterno bucle”) impide llevar la metáfora más allá de esos primeros pasos o interacciones propuestas y menos suponer que el complejo comportamiento humano pueda explicarse sólo por esos primeros niveles de interacción elemental.

Cerca de quince mil millones de años - por solo mencionar el período conocido o pretendidamente conocido de la evolución de nuestro universo – ponen su sello en cada versión genética que nos toca en suerte y las posteriores e infinitas interacciones con el medio ambiente, con su acopio permanente y constante de nuevas “propiedades emergentes” a cada nivel de interacción, vuelven ilusoria esa pretensión.

Cerebro y sintonizador electromecánico

También se objeta la parábola o metáfora del sintonizador electromecánico respecto al cerebro (ojo, incluyo en esta metáfora todo el Sistema Nervioso Central o SNC), argumentando que un sintonizador de esta especie no produce novedades, no inventa nada a diferencia de lo que sí hace nuestro SNC, pero debo aclarar que, en el caso de mi metáfora/ artefacto, se trata de un sintonizador biológico que al modo de los cerebros/sintonizadores de cualquier animal primitivo, se la han apañado bastante bien para – con sus procesos absolutamente biológicos – “inventar” sus sucesores más evolucionados, creando por evolución natural la emergencia de nuevas versiones o réplicas de si mismos, surgidas azarosamente mediante mutaciones que luego la indiferente selección natural se encargó de mantener vigentes durante un lapso que fue función de otras mas azarosas aún circunstancias externas a ese organismo.

Muchas y diferentes especies evolucionaron con mayor o menor éxito en la conocida historia de nuestro planeta, casi podríamos decir que lo hicieron sin pena ni gloria. Sin embargo, estaríamos siendo bastante injustos con la trascendencia de cada espécimen que existió en nuestro pasado, ya que si hemos de creer en los infinitos derroteros que nos propone la TC (teoría del caos) y las consecuencias de lo que conocemos como “efecto mariposa” (el aleteo de una mariposa en Sumatra puede producir un tifón en el océano atlántico), es posible pensar en la “necesidad” de cada partícula que existió y existe en esta versión del universo que compartimos Ud y yo.

Cuando digo biológico quiero significar todo el acervo ancestral que la evolución fue produciendo caso por caso, paso por paso, siempre en cumplimiento estricto de leyes naturales, partiendo del magma original y que está plasmado en cada partícula de semen o de óvulos que contiene toda la información codificada para producir, nuevamente: mediante interacciones entre ellos y también con el medio o entorno que los rodea, no sólo el cuerpo de sus descendientes y sus características, sino también el comportamiento de todos sus descendientes, los descendientes de sus descendientes y todos los descendientes de los descendientes de sus descendientes, obviamente en interacción permanente con su medio ambiente y sujetos también a las sucesivas mutaciones y el proceso selectivo de la evolución desde el magma primigenio a los primeros átomos, a las bacterias, pasando por las pulgas, los monos y de estos a los seres humanos.

Memoria activa

Complementariamente y quizás como una esperanza nada desdeñable, debemos agregar que los seres humanos no acumulan pasivamente datos en su memoria.

Continuamente, y sin saber exactamente como o porqué, los cerebros de los individuos no se conforman con “lo que es” o “lo que hay” que nos brinda la tarea neuronal comparativa entre la nueva información que llega y la ya existente en nuestros registros, porque no podemos captar realmente que “es” sin tratar de ir natural e inconscientemente, más allá, planteando inéditas e hipotéticas alternativas que no parecerían estar siempre justificadas como plausibles cursos de acción voluntaria. Será algún mecanismo similar a la “selección natural” darwiniana la encargada de dirimir en cada individuo la mayor o menor factibilidad de cada una de ellas entre los infinitos universos posibles.

Queda claro entonces que no pretendo explicar el comportamiento humano como exclusivo producto de las interacciones entre partículas subatómicas conocidas, sino en todo caso observar y destacar que este nivel de relaciones es el más elemental que permiten los conocimientos actuales de la humanidad y que dejan abierta la sospecha de:

a) la posible o potencial existencia de una “realidad” más profunda de la naturaleza que nos muestra la increíble TC, a la cual todavía aún no hemos accedido o comprendido en plenitud, y

b) una creciente complejidad evolutiva en las interacciones nivel por nivel (átomos, moléculas, células, etc, etc.) con propiedades novedosas (emergentes) en cada uno de ellos, e imprevisibles según los datos y conocimientos disponibles en el nivel anterior.


Watch Over me. Stonethestone
Conciencia y conocimiento

En síntesis, espero aportar un mecanismo de explicación metafórica de cómo surge la conciencia y el conocimiento en los seres vivos, así como finalmente también la consciencia en los humanos, producto de interacciones que se presentan en este, nuestro universo, como parte de una naturaleza mayor – el “Todo” (the Woleness) - a la que vamos conociendo a medida que evolutivamente interactuamos con ella.

No aventuro juicios sobre finalidades o teleologías desconocidas y menos sobre comportamientos de individuos tan complejos como somos los seres humanos. Sólo pretendo llamar la atención sobre el hecho irrefutable de que el actual alcance de nuestros conocimientos no presentan otros mecanismos ontológicos que justifiquen fanatismos de ninguna clase y sí, en cambio, una mayor humildad.

Creo firmemente que muy difícilmente la ciencia nos dé todas las respuestas sobre la naturaleza de las cosas, la “realidad” y nuestra relación con ella, pero tengo la esperanza que la evolución nos lleve por ese interesante camino, en tanto mantenga el valor de la duda como elemento generador de impensadas y justificadas emergencias y evite el paralizante estigma del dogma.

En la compilación del texto he intentado mantener un desarrollo cronológico de cómo surgen en los humanos las crecientes facultades cognitivas, hasta la aparición de la consciencia como fenómeno emergente inédito (quizá entre otras causas, por el crecimiento en tamaño y funcionalidad del cerebro, nuevas estructuras o posiciones de huesos como el eoides, el esfenoides que permitieron la aparición del lenguaje simbólico y este las abstracciones, etc.) en nuestro universo conocido.

Lenguaje y realidad

Tan rápido es el continuo avance de la evolución y el conocimiento del funcionamiento de nuestro cerebro, que en la misma mañana que estoy revisando el manuscrito original de este resumen, recibo, también por Internet en la página “Tendencias Sociales”, la información de un artículo o comunicado de la Universidad de Chicago, donde se informa que estudios realizados por varios investigadores de esa Universidad y la de Berkeley, California , parecen demostrar y confirmar que el lenguaje que hablamos afecta nuestra percepción de la realidad y en particular lo que percibimos en la mitad derecha del campo de percepción.

Esto que a primera vista parece algo increíble, cobra sentido cuando pensamos que el procesamiento del lenguaje se realiza preponderantemente en el hemisferio izquierdo del cerebro que como sabemos es el que recibe directamente la información del campo visual derecho.

Las pruebas experimentales realizadas muestran claros indicios de la participación del lenguaje en la interpretación de la “realidad” que ven los individuos de diferentes culturas estudiados.

Ampliando esta flamante información, digo entonces que es posible sospechar que la “realidad” que hoy conocemos puede no ser todo lo que existe, que pueden existir otros elementos del Todo (the “Wholeness”) (para nuestro presente: año 2009 dC) que aún no han interactuado con nuestros sentidos, quizás por no requerirlo hasta el momento nuestra rama evolutiva- al menos la versión que escribe hoy este texto: yo, y Ud. que lo está leyendo en este momento - y por lo tanto no se han incorporado a nuestro conocimiento y especulaciones actuales.

Por ejemplo, hay candidatos a emerger próximamente, aunque parciales y quizás sólo válidos para nuestro universo, que se han perfilado fuertemente entre los astrónomos, físicos y cosmólogos en estos últimos años.

Uno es la enigmática “masa oscura”, que algunos cálculos sitúan entre 4 y 5 veces la suma de toda la masa conocida (bariónica), como factor y valor necesario para que “cierren” ciertos números de lo que se conoce como “Modelo Estándar” y también la “energía (?) oscura” responsable del movimiento aparentemente acelerado con que se expande el universo conocido, que casi cuadriplica el valor de las dos masas mencionadas anteriormente.

Aumento de capacidad

Digo también que el hombre reconoce sólo una parte del “Todo”, porque es obvio y evidente que constantemente, día a día, se agregan cosas a su “realidad”, a su conciencia, su consciencia y al conocimiento general, en un proceso evolutivo que ya - casi - nadie discute a pesar de las dudas sobre su origen.

Sobre este presumido aumento permanente de nuestra capacidad de comprender la naturaleza, de “sintonizar” el “Todo”, cabe – entre otras - una reflexión curiosa, enigmática o paradojal, que podemos resumir en un comentario contradictorio a primera vista.

Parecería que cuanto mas conocemos del “Todo” más aumenta nuestra ignorancia, o expresado de otra forma: por cada respuesta que obtenemos a una pregunta, surgen varias nuevas preguntas, u otra forma extrema de expresarlo: a medida que se amplía el campo de nuestros conocimientos, nos damos cuenta que lamentablemente es mayor aún el horizonte de nuestra ignorancia..., de allí mi duda sobre lo que podemos presumir.

Algo similar, pero dicho en otra forma, a lo que expresaba el filósofo aleman Karl Popper cuando decía: Nuestro conocimiento es finito, nuestra ignorancia no.

Empleando una expresión de nuestro argot o lunfardo futbolero: “la evolución nos corre permanentemente el arco”... y esto realmente causa un cierto escozor. Podemos entonces completar el pensamiento de K. Popper agregando que si bien nuestro conocimiento es finito, por el momento el mismo es creciente y parece no tener límites.

Sabemos por propia experiencia que existe al menos un universo - el nuestro - formado en la singularidad que conocemos como “Big-Bang” y que evolucionó, entre otras emergencias, hasta uno de esos tipos de fenómenos con conciencia, consciencia y conocimiento de una parte del “Todo”, que identificamos como ser humano, homo Sapiens Sapiens, hombre, en fin, nosotros, los “sintonizadores” de parte o fracción del “Todo”con la que, entre otras interesantes cosas, conformamos algo que definimos como la “realidad” y somos (quizá solo en parte) conscientes de ello.

La “realidad” que conocemos, que percibimos y aceptamos como tal, la “realidad” del universo físico, es experimentada y reconocida por nosotros a través de varios conductos: vemos algo con nuestros ojos, oímos algo con nuestros oídos, olemos algo con nuestra nariz, tocamos algo con nuestras manos o el roce de nuestra piel, y luego que estas diferentes señales, interacciones elementales o cadenas de interacciones con el mundo exterior, son procesadas en alguna parte y forma por nuestro cerebro/sintonizador, decidimos que hay, conocemos, sentimos, o sabemos “algo”; en síntesis: con ese tipo de experiencias y otras similares vamos conformando la “realidad”.

Interacción sensorial

No hay evidencia científica alguna sobre ninguna otra clase de interacción elemental de nuestro cerebro con el mundo que nos rodea; hablando seriamente no se ha demostrado, a pesar de lo mucho que se ha buscado, la existencia de ninguna forma de comunicación extrasensorial, telepatía, o esoterismos similares, que en caso de existir también se tratarían de interacciones.

Es decir, científicamente hablando, son solamente nuestros sentidos los que interaccionan con algunos elementos del mundo exterior o medio ambiente que nos rodea, generando determinadas señales que transmiten a nuestro cerebro; pero de la única forma que conocemos y somos conscientes de ese “algo” u objeto externo, es a través del posterior procesamiento neural (o mental, si Ud. prefiere) de esas señales en el interior de nuestro cerebro/sintonizador.

Conviene reiterar y resaltar que si bien nuestros sentidos reciben desde el mundo exterior diferentes tipos de señales: ondas/fotones de luz en nuestros ojos, ondas de sonido o vibraciones del aire en nuestros oídos, vapores, gases o suspensiones aéreas de moléculas en nuestra nariz, soluciones líquidas en nuestra boca y lengua o contactos de nuestra piel con diferentes cuerpos y superficies, etc, etc, ninguna parte, “partícula” u onda de esos cuerpos, substancias, objetos, o cosas externas, ni una brizna, ni una imagen, ni un sonido o un olor, ningún átomo o molécula alguna del objeto exterior , llega como tal directamente a nuestro cerebro/sintonizador.

Sólo se trata de interacciones, una cadena de interacciones electrobioquímicas a lo largo de los conductos de nuestro SNC, que obviamente incluyen el nivel cuántico con toda su parafernalia de incertidumbres e indeterminaciones.

Así el sonido, los olores, los sabores, los colores, etc, etc, tal y como los percibimos, no existen en el mundo exterior a nosotros, son interacciones del medio ambiente exterior con nuestros sentidos, llamémosle percepciones y sensaciones – por ejemplo los qualia - que se concretan y reconocemos como tales en nuestro interior, en una sucesión o cadena de interacciones de tipo electrofisicobioquímicas de transmisores, diferencias de potencial, sinapsis, generación de neurotransmisores y otros muy específicos fenómenos - en última instancia todos ellos físicoquímicos - en serie, en paralelo y quizás holograficamente, conformando nuestra conciencia y posterior consciencia, al interactuar las ondas/ partículas (ondas de presión de aire, radiaciones de materia y/o energia, distintos átomos y moléculas, etc, etc) de ese mundo o medio ambiente exterior, con los correspondientes terminales nerviosocuánticas de nuestros sentidos.

Niveles neuronales cuánticos

Si bien es mucho lo que han progresado las neurociencias en la comprensión de este fenómeno, todavía falta recorrer un largo camino para decir que conocemos todos los detalles de este mecanismo, pero ya no caben dudas de que la actividad neuronal y sus consecuencias tienen o admiten una explicación racional que incluye los niveles cuánticos de interacción y las consecuentes indeterminaciones, solapamientos e incertidumbres.

Hay todo un sustrato o correlato físico que se va especificando cada día mas a través de la evolución del conocimiento científico, que relaciona la actividad mental, nuestras abstracciones, pensamientos, sentimientos y sensaciones, con determinados elementos concretos del cerebro.

Como lo expresa más espiritualmente pero con el mismo razonamiento, el ya mencionado y conocido químico suizo de Laboratorios Sandoz, Dr. Albert Hoffman (descubridor casi accidental del LSD y explorador de lo que hoy se conoce como “estados alterados de conciencia”):

......Siempre tenemos un impulso exterior, quizás químico si comemos algo, y esta química en mi interior produce un impulso que llega hasta el cerebro y mi mente dice: "dulce, dulce...". Así, toda esta conexión entre el mundo material y el espiritual sucede en nuestro cerebro, en los centros del cerebro. Hasta ahí podemos reseguir las ondas energéticas que vienen del exterior... pero ahí empieza el mundo espiritual porque, por ejemplo, el sonido no existe en el exterior, allí sólo existen vibraciones de aire, el sonido tal y como lo percibimos es espiritual, lo mismo con los sabores y las imágenes...”

Nada, absolutamente nada, del mundo exterior a nosotros, ni ondas ni partículas, entra o es procesado o interacciona en forma directa con nuestra mente o cerebro, sólo se trata de la transmisión y procesamiento de codificadas señales electrobioquímicas específicas y bastante bien conocidas, producto de las interacciones de nuestro sistema sensorial (el sintonizador) con una parte discreta del mundo ó medio ambiente exterior (el algo, fracción o parte del Todo) ..., de nuevo: sólo una cadena de interacciones, natural, genética y ontológicamente predeterminadas, pero expuestas también naturalmente a las por el momento indeterminadas y superpuestas variaciones aleatorias que nos proponen las fluctuaciones cuánticas.

Realidad virtual y artificial

A tal punto ha llegado el conocimiento de las dos primeras etapas de este proceso, que ya la cibernética nos subyuga con sus posibilidades de “realidad virtual”, que poco o nada tiene que ver con objetos concretos del medio ambiente exterior, sino que son simplemente señales artificiales que imitan y reemplazan al proceso natural en dichas etapas.

También en algunos centros médicos, son operaciones cotidianas los implantes cocleares donde un mazo de electrodos son conectados directamente al cerebro para remedar la audición del individuo afectado por cierto tipo de sordera y similares esfuerzos se están realizando para lograr la visión artificial o, en el sentido eferente, lograr mover objetos con el pensamiento a través de circuitos eléctricos conectados directamente o vía inalámbrica entre el cerebro y algún tipo de robot, una vez codificadas las señales motoras desde el cerebro del individuo.

En síntesis, para obtener nuestra “realidad” (ya sea esta concreta o virtual), lo único que necesitamos es recibir la correspondiente señal codificada para ser procesada en los diferentes sectores de nuestro cerebro. De estar este funcionando correctamente (sinapsis, potenciales, neurotransmisores, etc.), obtendremos conciencia de dicha experiencia como es el caso de cualquier animal, pero gracias a los lóbulos frontales, temporales, la corteza cerebral y sus diferentes áreas (Wernike, Brocca, etc) exclusivos de nuestra especie, obtendremos también consciencia, debido a una interacción electrobioquímica posterior y redundante, con la posibilidad no sólo de generar como respuesta movimientos y acciones eferentes, sino que además surgen ideas, conceptos, memes, etc. a través de interacciones neurales redundantes o los diferentes correlatos fisicoquímicos correspondientes (verdaderos circuitos o conjuntos de circuitos claramente expuestos mediante resonancia magnética funcional y otros modernos dispositivos de detección) a cada caso, que las ciencias neurobiológicas se empeñan afanosamente en descifrar por estos días.

Resumiendo, podríamos decir o pensar que nuestro cerebro – o nuestra mente, si lo prefiere – nos engaña, nos presenta una “realidad” cuestionable, por decir lo menos; sin embargo creo que seríamos más justos si aceptamos que nuestra capacidad de apreciar la “realidad total”(el Todo, the Wholeness o los infinitos Universos Paralelos) es limitada, está acotada por la capacidad de las interacciones, directas o indirectas, que puede establecer nuestro cerebro - mente o SNC, si Ud. prefiere – con ese Todo o Wholeness exterior a nosotros.

Hoy sabemos que hay sonidos que no podemos escuchar, partículas u ondas que no podemos ver, olores que no podemos percibir, sabores que no podemos gustar, etc. etc., así como un sintonizador de radio es incapaz de “percibir” las señales de TV o de telefonía móvil y viceversa.

Como diría nuestro inefable y ex - gran tenista Gastón Gaudio: “es lo que hay”…paciencia.

Ah , mente es el concepto o palabra que representa lo que hace el cerebro.
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