martes, 17 de agosto de 2010

Científicos revelan la relación entre olor, sonido y memoria

Científicos revelan la relación entre olor, sonido y memoria

Italianos descubrieron que la parte del cerebro responsable por la elaboración de nuestros sentidos también tiene la función de guardar memorias emocionales.

Una reciente investigación explica el motivo del por qué las imágenes, los sonidos y los olores suelen evocar nuestra memoria y despertar las emociones.

En un estudio realizado en ratones, científicos del Instituto Nacional de Neurociencia, en Turín, Italia, descubrieron que la parte del cerebro responsable por la elaboración de nuestros sentidos también ejerce la función de guardar memorias emocionales. Los resultados fueron publicados en la edición de agosto de la revista 'Science'.

Sabemos que el olor del pavo asado, por ejemplo, podría evocar una sonrisa, pues puede recordar un momento alegre. Mientras el sonido de una broca podría evocar miedo, pues podría estar relacionado a una última consulta odontológica, por ejemplo.

En investigaciones anteriores, los científicos no consideraban las regiones sensoriales del cerebro tan importantes para la memoria emocional, afirmó en entrevista al sitio 'Live Science' el investigador Benedetto Sacchetti, del Instituto Nacional de Neurociencia.

Aún estando en fases preliminares, el investigador afirma que los nuevos descubrimientos indican que estas regiones del cerebro pueden tener un papel fundamental en emociones fuertes como el miedo y en algunos trastornos de ansiedad.

Según el estudio, una persona con disfunción en estas áreas tiene dificultad para diferenciar entre situaciones en las que debe o no debe temer, lo que resulta en miedo generalizado y ansiedad.

Imágenes, sonidos y choques

Los sensores del cerebro están divididos en dos partes - primaria y secundaria - y reciben e interpretan señales de nuestros ojos, nariz orejas, boca y piel. La secundaria es responsable por el procesamiento de informaciones más complejas sobre un estímulo, como la distinción entre los diversos tonos musicales.

En una experiencia, Sacchetti y sus colegas entrenaron ratones para asociar un sonido con un choque eléctrico. Los animales entrenados se "congelaban" al oír el sonido. Un mes después, los investigadores crearon lesiones en la parte secundaria de los cerebros de algunos ratones para interrumpir la comunicación con esta región, responsable por procesar el sonido.

Los ratones portadores de la lesión se "congelaban" con menos frecuencia que aquellos sin lesiones, indicando que los lesionados tenían dificultad en acceder a la memoria del miedo.

El hecho sugiere que la información sensorial - un sonido en particular - está asociado a la información emocional - la memoria del miedo - y ambos son almacenadas como un único paquete. Eso permite que el sonido adquiera un significado emocional.

Los investigadores corroboraron los mismos resultados en ratones con lesiones en la parte del cerebro responsable por interpretar visiones y olores. En estos ensayos, los ratones habían sido entrenados para temer a las luces y al olor de vinagre.

Sin embargo, los ratones con lesiones siempre fueron capaces de formar nuevas memorias de miedo, sugiriendo que esa parte del cerebro influye en el almacenamiento pero no en la creación de las memorias emocionales.

Aunque los ratones son considerados un buen modelo para estudios como este, los científicos observan que es necesario hacer más investigaciones para determinar si los resultados se aplican a los seres humanos.

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