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sábado, 28 de agosto de 2010

El Retraso Estacional del Crepúsculo Promueve un Retardo Biológico de la Llegada del Sueño

27 de Agosto de 2010. Foto: Rensselaer/Lighting Research CenterEl retraso en la llegada del ocaso tras finalizar el invierno, agrega más tiempo de luz solar al final de la tarde, y eso genera una respuesta bioquímica en los adolescentes que retarda también el aumento de los niveles de melatonina que precede a la aparición de la somnolencia al llegar la noche. Así lo desvela una nueva investigación.
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Mariana Figueiro, del Centro de Investigación sobre la Iluminación, dependiente del Instituto Politécnico Rensselaer, y coautora del estudio, señala que cuando a ese fenómeno desatado por el retraso en la llegada del ocaso se le suma el tener que levantarse temprano para ir a la escuela, esta demora en el inicio del sueño puede llevar a los adolescentes a dormir menos horas de lo necesario, lo que a su vez provoca dificultades para concentrarse, cambios anómalos en el estado de ánimo, y un mayor riesgo de desarrollar obesidad. Aparte de los efectos nocivos para la salud, la disminución del rendimiento escolar se presenta como una consecuencia evidente de esta situación.
La alteración del ciclo de sueño se produce por partida doble. Además de la exposición a más luz solar al atardecer, muchos adolescentes también sufren el problema de no estar expuestos lo suficiente a la luz solar de la mañana, por ejemplo por pasarla en aulas con poca luz natural. Con esa menor exposición a la luz solar matutina, ésta no puede estimular debidamente el ciclo biológico normal del cuerpo, lo que también contribuye a retrasar la hora en que se duermen los adolescentes.

Figueiro y Mark Rea han comprobado que 16 estudiantes de octavo grado experimentaron como promedio una demora de 20 minutos en la elevación del nivel diario de melatonina, medido en un día de primavera, en comparación con lo medido en un día de invierno. Los niveles de melatonina empiezan a aumentar normalmente entre dos y tres horas antes de que una persona se quede dormida. Los estudiantes también mantuvieron registros del sueño como parte del estudio, lo que colectivamente demostró un promedio de retraso de 16 minutos en el inicio del sueño declarado.

Los patrones de luz y oscuridad son los marcadores principales para sincronizar nuestro reloj biológico interno con el día solar de 24 horas. La luz diurna es rica en luz de longitud de onda corta (color azul), que es la que más estimula nuestro reloj biológico. Este reloj interno es responsable de regular la sincronización de nuestro sueño y otros ciclos biológicos diarios, configurando los llamados ritmos circadianos.

Los resultados del nuevo estudio demuestran que fueron las horas prolongadas de luz diurna debidas al cambio estacional, y no el alumbrado eléctrico en casa después del crepúsculo, lo que tuvo el impacto más grande sobre el retraso en el ciclo de sueño.

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