lunes, 15 de febrero de 2010

Robótica Evolutiva

robótica evolutiva

¿Cómo serán los robots en el futuro y qué serán capaces de hacer? es la pregunta que nos hacemos todos.

Actualmente ya tienen protagonismo en fábricas, laboratorios, quirófanos, centros de compras e incluso en los hogares, pero todavía dependen de los humanos.

Los que diseñan robots están tratando de brindarles capacidades propias de los humanos: que sean autónomos, que se adapten a su medio y que aprendan.

Con este objetivo se origina la robótica evolutiva, nueva tecnología que intenta relacionar la biología, las ciencias cognitivas y la inteligencia artificial.

La tarea de estos científicos consiste en imitar el proceso de aprendizaje humano, tratando de alcanzar la misma plasticidad, la posibilidad de que puedan reconocer los estímulos del ambiente y que se adapten.

Los robots son diferentes a cualquier otra máquina de ingeniería, porque su conducta, en parte, es impredecible.

Los diseños son más abstractos que los de otras máquinas, en los que se pueden controlar hasta el último tornillo, pero en la tecnología robótica es diferente, porque se trata de sistemas complejos que se desarrollan utilizando redes neuronales y algoritmos genéticos.

El equipo con quien trabaja el científico argentino Ezequiel Di Paolo, especialista en robótica y ciencias cognitivas, egresado del Instituto Balseiro e investigador en Ciencias Cognitivas y Robótica de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, está desarrollando modelos de robots bípedos, diferentes de los robots japoneses como “Asimo”, fabricado por Honda, que utilizó un sistema de control total.

A diferencia de los japoneses, la propuesta de los científicos británicos es crear robots que se autorregulen y busquen su propio equilibrio adaptativo.

Esta posibilidad puede intranquilizar a muchos humanos, pero es difícil que la autonomía de los robots se pueda convertir en una amenaza para el hombre, porque existe algo en los seres humanos que no se puede reproducir, que es la percepción de si mismo, la interioridad, la conciencia y el juicio crítico.

Los robots no pueden tener emociones; a ellos no les importa lo que sucede o pueda suceder, no se afligen ni se alegran por nada, ni le interesan las cuestiones humanas.

La intención de los científicos, por lo tanto, es llegar a construir un robot que se parezca más a un animal que a una máquina y que llegue a tener autonomía.

Aunque los robots no sientan emociones, pueden simularlas y transformarse así en aparatos que pueden relacionarse y cumplir tal vez una función social, por ahora, programada y artificial.

La idea es crear robots que lleguen a tener una especie de criterio propio, y este es el verdadero desafío.

Pero lo cierto es que el hombre tampoco se conoce aún a si mismo del todo, de modo que es posible que sólo sea capaz de construir un robot más parecido a él cuando tenga un mayor conocimiento sobre si mismo.

Japón es el país que más invierte en tecnología robótica, país que cuenta con un robot cada 34 trabajadores; y Singapur, Corea del Sur y Alemania son los países que siguen a Japón en densidad robótica.

Según cifras del Instituto de ingeniería en electricidad y electrónica, en 2008, ya había un millón de robots en el mundo.

En Estados Unidos, los investigadores de la Universidad de Cornell, construyeron una máquina con la capacidad de hacer copias de si misma.

En Inglaterra, los científicos de las Universidades de Aberystwyth y de Cambridge, han desarrollado un sistema informático capaz de proponer hipótesis, inventar y desarrollar experimentos, entender los resultados y hacer nuevas investigaciones científicas sin ninguna participación humana.

“Adán” es el primero de la serie de robots en ese país, que se dedicará a la investigación médica y ya se está construyendo a “Eva”, otro robot de la misma serie que se dedicará a descubrir medicinas para combatir enfermedades como la malaria y la esquistosomiasis.

La robótica avanza y ya no se puede detener. ¿Serán nuestros aliados o harán como nosotros, conquistarnos, para poder desplazarnos y después destruirnos?

Fuente: Entrevista a Ezequiel Di Paolo, científico argentino que investiga sobre Robótica Evolutiva en la Universidad de Sussex, delReino Unido, realizada por Federico Kukso para la Revista Muy Interesante de Junio 2009.

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