martes, 24 de noviembre de 2009

América Latina en la mira de inmigrantes africanos

Para los emigrantes africanos llegar a las costas europeas es cada vez más difícil. Otros rumbos toman, entonces, los que buscan asilo, sea político o económico. América Latina se ha vuelto una meta codiciada.

Por motivos políticos o económicos quieren abandonar sus países y a los africanos les es cada vez más difícil ingresar a la Unión Europea (UE). Los inmigrantes africanos optan por tomar rumbo a América Latina, en donde las regulaciones les son más favorables.

“Hacia dónde exactamente es una pregunta de segundo orden; lo más importante es abandonar el país de origen y lo más rápido posible”, así describe la situación la Oficina Brasileña del Comisariato para los Refugiados de Naciones Unidas. El motivo para abandonar su país es por lo general la guerra o la persecución política; a veces se trata sólo de supervivencia.

Por casualidad en Brasil

Un emigrante como éste no planea su viaje: porque no tiene dinero para adquirir su ticket, se atreve a embarcarse como polizonte en cualquier barco de carga. Renato Zerbini Leao, del Comité Brasileño para los Refugiados, los denomina “refugiados espontáneos”. “Se han dado casos muy interesantes de emigrantes que ha tomado un barco, pensando que iban hacia el hemisferio norte y han desembarcado en Brasil”, cuenta Zerbini.

Europa resguarda sus fronteras

Geográficamente, Europa es el objetivo más cercano y más atractivo para la gente que busca abandonar África, en aras de mejores ingresos. Los refugiados económicos intentan ingresar, a diario, por barco o en avión al Viejo Continente.

A más tardar a partir del año 2005 -cuando comenzó a operar la Agencia Europea para la Cooperación Operativa en las Fronteras Externas (FRONTEX)- los controles y la vigilancia aumentaron. Desde ese momento, también, los miembros de la UE se apoyan los unos a los otros cuando se trata de extraditar a gente de terceros países. Una de las consecuencias de esto es que los emigrantes han buscado nuevos horizontes. América Latina, entre ellos.

El objetivo principal es México o Guatemala, para de ahí dar el salto hacia Estados Unidos; la principal procedencia: Somalia, Eritrea y Etiopía. Muchos, sin embargo, se quedan en el país al que arribaron. En Argentina, por ejemplo, hace ocho años vivían oficialmente sólo algunas docenas de refugiados; hoy son más de 3000. Y el país vecino, Brasil, es otro de los objetivos favoritos; refugiados de 74 países alberga en este momento: la mayoría de Angola, Colombia, el Congo, Liberia e Irak. Durante la guerra civil que duró hasta el 2002, para los lusoparlantes de Angola, Brasil fue el objetivo predilecto.

Los mismos derechos y las mismas obligaciones

Que ahora muchas personas que provienen de otros países en conflicto emigren a América Latina no es casualidad, pues les ofrece ventajas. “Cuando un refugiado llega a Brasil y solicita estatus de refugiado, se inicia el proceso para aceptarlo y puede trabajar inmediatamente. Esto no es igual en todos los países. Una vez que ha sido aprobado su estatus, el inmigrante tiene los mismos derechos y las mismas obligaciones que un brasileño”, explica Zerbini.

Mientras que en Europa se analiza las solicitudes de asilo de acuerdo al país de origen –dependiendo de su grado de peligrosidad-, Brasil intenta simplificar el procedimiento. Sin embargo, tener un permiso de trabajo no significa tener trabajo. Además, criminalidad e inseguridad son un tema en ese país; el día a día no es fácil.

“Las dificultades que enfrenta un refugiado en Brasil son las mismas que enfrenta un brasileño. Tendrán que hacer fila para la atención en un hospital o para registrar a su niño en una escuela”. Y a pesar de todo, el gigante latinoamericano sigue siendo interesante para los emigrantes africanos, porque es muy abierto en su política de asilo y porque es el país con mayor población de origen africano fuera del África.

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