sábado, 26 de septiembre de 2009

Los animales son conscientes de lo que saben, según la psicología comparada

Los estudios revelan que algunas especies presentan complejas aptitudes mentales

Un reconocido especialista en cognición animal ha publicado recientemente un artículo en el que revisa los resultados obtenidos en investigaciones sobre metacognición en especies no humanas. Las evidencias obtenidas son claras: algunas especies son conscientes de lo que saben, y actúan en consecuencia. Los hallazgos servirán para explicar la emergencia de la autoconciencia en humanos. Por Yaiza Martínez.

El delfín Natua. Fuente: Universidad de Búfalo.

David Smith, psicólogo especializado en psicología comparada de la Universidad de Búfalo, en Nueva York, declara que cada vez hay más evidencias de que los animales comparten con los humanos semejanzas funcionales en el conocimiento, concretamente, en el metaconocimiento consciente.

Esto quiere decir que los animales, como nosotros, tienen la capacidad de saber lo que saben y de expresar, controlar o regular sus estados mentales.

Smith ha llegado a esta conclusión a través de extensos estudios sobre el conocimiento animal, explica la Universidad de Búfalo en un comunicado. Sus hallazgos ayudarán a entender mejor el surgimiento de la autoconciencia humana.

Paralelismos funcionales constatados

La psicología comparada es una rama de la psicología que busca el conocimiento de la conducta humana y de los mecanismos que la provocan a través del estudio de otras especies, y comparando los comportamientos encontrados en éstas con los de los humanos.

Esta disciplina parte de la teoría de la evolución, ya que sin una continuidad biológica entre especies no podría explicarse la semejanza entre ellas en este sentido. Además del estudio de conductas, la psicología comparada también se encarga de analizar la anatomía o las estructuras cerebrales.

En un artículo publicado por la revista especializada Trends in Cognitive Science, Smith y sus colaboradores hacen una revisión del rápido desarrollo en esta área de investigación, describiendo trabajos realizados y constatando los logros conseguidos hasta ahora, así como las perspectivas de progreso continuado.

Según declara el científico: “los psicólogos han estudiado la cuestión de si los animales tienen o no conocimiento de sus propios estados cognitivos observando delfines, palomas, ratas, monos y primates, y aplicando paradigmas de percepción, memoria y privación de alimentos”.

Hasta ahora, los resultados obtenidos de estas investigaciones han proporcionado “evidencias de que algunas especies presentan paralelismos funcionales con la conciencia y la auto-conciencia de lo que se sabe del ser humano”, aunque aún no se ha confirmado la existencia de un paralelo experiencial completo.

Entre las especies que presentan dichos paralelismos estarían los delfines y los monos macacos, considerados monos del Viejo Mundo.

Emergencia filogenética de la mente humana

En Trends in Cognitive Science los científicos relatan, por ejemplo, el experimento original sobre metacognición animal realizado por el propio Smith y otros científicos con un delfín llamado Natua a principios de los años 90.

En este experimento, Natua fue sometido a varias pruebas en las que las órdenes le eran dadas en diversos tonos, a veces confusos o ligeramente variados. Estas pruebas resultaban muy difíciles para el delfín, que cuando no estaba seguro dudaba y titubeaba claramente entre las opciones ofrecidas (la incertidumbre es un estado personal y subjetivo).

En cambio, cuando el animal estaba seguro de lo que se le estaba pidiendo, nadaba rápidamente hacia la respuesta elegida.

Al contrario que Natua, afirma el psicólogo, las palomas sometidas a investigación en diversos estudios no han expresado ninguna capacidad de metacognición. Tampoco en los monos capuchinos se han podido constatar evidencias de esta capacidad. Este último hallazgo invitaría a la reflexión y suscitaría muchas preguntas importantes sobre el surgimiento de la mente reflexiva en los primates, sugiere Smith.

En general, toda esta área de investigación abre nuevas vías al estudio de la mente de los animales, a su emergencia filogenética (de las relaciones evolutivas entre las distintas especies), y está permitiendo a los investigadores trazar los antecedentes de la conciencia humana.

Metacognición, lenguaje y herramientas

El científico explica que la metacognición es una capacidad humana sofisticada relacionada con la estructura jerárquica de la mente.

Los procesos de control ejecutivo metacognitivos, por un lado, controlan y supervisan la cognición de nivel más elemental. Por otro lado, la metacognición está relacionada con la auto-conciencia o conciencia de sí mismo, en la que la incertidumbre y la duda –que son estados personales y subjetivos- pueden producirse.

Por último, la metacognición estaría vinculada a la conciencia enunciativa, que nos permite ser concientes de nuestros propios estados de conocimiento y comunicárselos a otros.

Por todo, resulta un objetivo esencial para la psicología comparada establecer con seguridad si los animales comparten o no con los humanos la capacidad metacognitiva. De hecho, la metacognición rivalizaría con el lenguaje o la utilización de herramientas en su potencial para establecer continuidades o discontinuidades importantes entre la mente humana y la mente animal, asegura el científico.

Patrón esencialmente idéntico

David Smith es un reconocido investigador en el campo de la cognición animal. Sus trabajos han aportado algunos de los principales resultados en esta área, incluyendo muchos de los resultados de investigaciones realizadas con primates del Viejo Mundo y del Nuevo Mundo, en las que estas especies participaron en tareas computacionales.

En 2003, por ejemplo, la Universidad de Búfalo publicaba los resultados de una investigación de Smith y de sus colaboradores, en la que se reveló que algunos animales conocen sus límites cognitivos.

El estudio, que fue realizado con monos y delfines, reveló que éstos utilizaban la respuesta 'incierta' siguiendo un patrón esencialmente idéntico al utilizado por los seres humanos. En definitiva, que los animales sabían cuándo sabían algo y cuando no, de una manera muy parecida a nosotros.

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