domingo, 6 de septiembre de 2009

"Los españoles fueron emigrantes hace no mucho"

Europa se torna fortaleza contra la inmigración ilegal. Muchas críticas se han lanzado al trato que algunos países miembros le dispensan al intruso. ¿Cómo se comporta España? DW-WORLD le preguntó a la Cruz Roja canaria.

Para "dar el salto", pagan entre 1.000 y 3.000 euros: una fortuna en África. Muchas veces, el pueblo entero ahorra para que uno de ellos logre avistar tierra rica. Cuanto menos cuesta el viaje, más personas van en el cayuco y más peligroso resulta.

Manuel Sánchez sabe de muchas historias tristes: es el responsable de los Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencia de la Cruz Roja de las Islas Canarias, por su cercanía al continente africano, uno de los principales puntos de entrada de inmigrantes ilegales de Europa. La UE se esfuerza por cerrar sus fronteras, mientras que en éstas hombres como Sánchez trabajan a diario. DW-WORLD habló con él.

DW-WORLD: En los últimos tiempos se han oído muchas críticas, por ejemplo, a la política migratoria de Italia. De España se escucha mucho menos, ¿por qué?

Manuel Sánchez: Los españoles, y sobre todo los canarios, que están viviendo de forma muy particular esta situación, fueron emigrantes hace no mucho. También ellos tuvieron que marcharse por motivos económicos y eso lleva a que, de algún modo, comprendan y se identifiquen con el destino de estas personas.

La presencia policial en las Bildunterschrift: La presencia policial en las "fronteras exteriores" de Europa ha aumentado en los últimos años.También a los guardacostas griegos se les ha acusado de mal trato a los inmigrantes y tampoco de la policía española se escuchan esas quejas. Esa compresión que percibe en la sociedad hispana, ¿es extensible a sus fuerzas de seguridad?

Sí, y el ejemplo lo observamos cada vez que llega una embarcación. Muchas veces, las primeras en intervenir son las fuerzas de seguridad y ésta no es una labor policial, sino humanitaria: rescatar a las personas y mantenerlas en las mejores condiciones posibles hasta nuestra llegada.

Y después, a la hora de repartir las mantas, la comida, las fuerzas de seguridad también colaboran. Cuando llegan 80 personas en un cayuco el trabajo es considerable y en ese momento todos nos convertimos en cuerpos de emergencia. Los trámites relativos a la seguridad se dejan para luego.

¿Cómo es esa asistencia que le ofrecen ustedes a los inmigrantes que llegan a las costas de Canarias?

Nuestro primer objetivo es salvar vidas. Si detectamos un cayuco en el agua, lo principal es, ya sea con nuestros medios o con los de Salvamento Marítimo, garantizar que su tripulación alcance sana y salva la costa. Una vez en tierra, se presta a los inmigrantes servicios sanitarios y de alimentación y de abrigo. Cuando todos están en buenas condiciones, quedan obviamente bajo la tutela de las fuerzas de seguridad.

Y a partir de ese momento se ocupa de ellos la policía…

Sí. Lo que sucede es que, algunas de estas personas, una vez detenidas y a disposición judicial, son ingresadas en los llamados Centros de Internamiento. En los CI, Cruz Roja las asiste por medio de psicólogos, de trabajadores sociales, de intérpretes culturales y prolonga aquí el seguimiento sanitario y médico.

Europa, sinónimo de vida mejor.Bildunterschrift: Europa, sinónimo de vida mejor.Esos Centros de Internamiento, como el situado en la isla italiana de Lampedusa, también han sido objeto de muchas críticas, ¿cuál es la situación en España?

En los Centros de Internamiento, las diferentes administraciones intentan prestar la mejor ayuda y el mejor servicio en las mejores condiciones posibles, y desde Cruz Roja tratamos de aportar a esto nuestro granito de arena.

¿Las mejores condiciones posibles son también condiciones dignas?

La intención es que sean dignas. Pero entrar a valorar la situación concreta de cada centro es algo que se escapa a nuestras posibilidades.

Pero ustedes tienen acceso a esos centros y saben si en ellos se trata bien a los inmigrantes o no…

Le puedo decir que nosotros nunca hemos tenido ningún problema. Al contrario: las fuerzas de seguridad y el personal de la administración han hecho siempre cuanto estaba en sus manos para apoyarnos en nuestro trabajo con los inmigrantes.

"Los inmigrantes creen que lo primero que van a encontrar en Europa es un puesto de trabajo". ¡Siga leyendo!


Hace varios años que la Unión Europea viene presentando medidas contra la inmigración ilegal. Casi siempre son fondos destinados a financiar repatriaciones, programas de entrenamiento de guardacostas o la creación de patrullas navales conjuntas, ¿es ésta la política correcta?

Para poder ayudar a los inmigrantes, Cruz Roja recibe contribuciones económicas y logísticas del Gobierno español y de la Unión Europea. Nosotros, que realizamos una labor a pie de playa y de atención continuada en tierra firme, no podríamos hacer nuestro trabajo sin esa aportación.

Pero, ¿se puede combatir la inmigración ilegal simplemente con el llamado "cierre de fronteras"?

Los movimientos migratorios son inevitables. El ser humano migra para mejorar sus condiciones de vida. Desde las diferentes administraciones se está llevando a cabo un trabajo destacable: existen importantes proyectos europeos en marcha, tanto en los puntos de de llegada como en los países de partida. Pero la emigración es algo natural que va a continuar.

¿Cuántos inmigrantes ilegales llegan cada año a Canarias?

En 2008 fueron más de 8.000 y en lo que llevamos de año han sido 1.839. Ha habido un descenso de casi el 70 por ciento, pero hay que decir que el número de personas que desaparecen en el mar se desconoce.

Un 70 por ciento menos es mucho, ¿a qué se debe?

Las causas son múltiples. Una de ellas es el sistema de control de fronteras, que está salvando muchas vidas al evitar que las personas salgan al mar por países como Mauritania, pero al mismo tiempo está provocando un aumento de la migración a través del norte de África, con el fin de entrar en Europa por el sur del continente.

Por otra parte, en los últimos tiempos el Gobierno español ha realizado un importante esfuerzo diplomático y hoy existen tratados de colaboración con casi todos los países emisores de migrantes. El porcentaje de repatriaciones es bastante, bastante elevado, y eso hace que algunos desistan del viaje. Y además, influyen el trabajo informativo que se está llevando a cabo en los lugares de origen y, también, la crisis económica.

Todo esto no significa que el problema de la migración se haya reducido. Sabemos que se está concentrando un importante contingente esperando para 'dar el salto'. Las personas en África quieren vivir mejor, y Europa es para ellas sinónimo de una vida mejor.

¿Qué esperan encontrar los inmigrantes en Europa?

Ellos creen que lo primero con lo que se van a encontrar al llegar es con un puesto de trabajo con el que ganar dinero y poder enviárselo a los familiares y vecinos que les han ayudado a pagar el viaje. Nos cuesta mucho explicarles que sin un permiso de trabajo no pueden acceder a un empleo. Cuando llevan aquí unos días, empiezan a enterarse de dónde están y de cómo está la situación, y de que probablemente van a ser enviados de vuelta a sus países.

Debe ser muy duro…

Sí, el golpe emocional es tremendo, de ahí que trabajemos con psicólogos. Esas personas, que ya han vivido el estrés de cruzar durante meses un desierto y atravesar durante días un mar, llegan a tierra y se dan cuenta de que todo el esfuerzo, todas las ilusiones, todo lo que les habían dicho y todo el dinero que tenía su familia y su pueblo, todo eso lo han perdido por el camino.


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